Otro dato, que también lleva a nuestro país a una de las posiciones más altas del ranking (puesto no deseado) es el que se refiere a la relación entre los impuestos y la utilidad de las empresas.
Nuestra relación es del 106%, lo que implica que los impuestos pagados en promedio superan las utilidades de las empresas (100%), ocupando nuestro país el segundo lugar en el mundo luego de Comoras (tres Islas Mozambique, África) con el 220%.
Es de destacar, algunos datos de la región como Chile (34%), Perú (37%), USA (44%) y México (53%).
Otro fenómeno que se observa en nuestro sistema tributario es el de la multiplicidad de los impuestos en los distintos niveles gubernamentales. Por ejemplo, IVA e Internos en el orden nacional, ingresos brutos en el provincial y tasa de seguridad e higiene, municipal. En todos los casos, los distintos impuestos se aplican sobre la misma base, que son los ingresos.
Otro aspecto a considerar es la imposibilidad de practicar el ajuste por inflación impositivo, por lo menos en muchos casos, después de la reforma tributaria de fines del año 2017 y su realización sólo en forma parcial para los autorizados.
Este tema, nos lleva a la desnaturalización del impuesto a las ganancias, con la consecuencia de la descapitalización de las empresas o la pérdida del consumo para las personas humanas.
El panorama debe completarse con la complejidad del sistema, desde el punto de vista de su administración, lo cual coloca a nuestro país en un lugar mundial no deseable.
Todo ello lleva a la conclusión que los contribuyentes destinan 7 meses de su trabajo para el pago de los impuestos.
Ante esta situación, el próximo gobierno está obligado a revertir este estado de cosas, creando riqueza y trabajo, en primer lugar. Luego, debe pensarse seriamente en una reforma tributaria con el objetivo de una importante simplificación impositiva sobre la base del principio de beneficio. Es decir que el pago de los impuestos debe ser proporcional a los beneficios percibidos por los ciudadanos.
Con ese objetivo, es claro que la imposición debe disminuir en relación a las exportaciones, a la producción, al empleo formal y al ahorro e inversión.
Es obvio, que nada de esto puede lograrse sin una importante reducción del gasto público, lo que requiere la decisión política de hacerlo, para lo cual aparece como imprescindible un gran consenso nacional.
Humberto J. Bertazza es consultor impositivo, Socio del Estudio Bertazza, Nicolini, Corti y Asociados