Por qué la dolarización no es la solución para la economía argentina
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ElRumboDeLaEconomía

Por qué la dolarización no es la solución para la economía argentina

En las últimas horas viene creciendo el uso de la palabra "dolarización" en redes sociales. Los dichos del economista Larry Kudlow, asesor de Donald Trump, recomendando la Convertibilidad, dieron más aire a medidas de ese tipo.

En el Palacio de Hacienda salieron a desmentir cualquier probabilidad de que aparezca en escena. Era innecesaria la aclaración oficial: bastan ver las alicaídas reservas del BCRA para considerar que no hay divisas para una Convertibilidad y menos para una dolarización. Salvo que se la hiciera a un tipo de cambio por arriba de los 100 pesos...

En el BCRA hoy existen cerca de 51.000 millones de dólares de reservas. Hay que restarle cerca de 14.000 millones que son de los ahorristas que tienen depósitos en moneda extranjera en bancos.

Hay u$s 2.000 millones prestados por el Banco de Basilea y u$s 10.000 millones de un acuerdo o "swap" con China. Si consideramos que los tenedores de LEBAC las van a canjear por dólares, hay que restar otros 14.000 millones. Restarían así sólo u$s 11.000 millones en las arcas del BCRA. Nada.

Pero además conviene recordar que la dolarización ni la Convertibilidad es una vacuna infalible. Ecuador dolarizado en 1999, tiene un riesgo país superior a los 500 puntos y entre los más elevados de la región.

Dolarizar no es sinónimo de seriedad. No van a dejar de existir piquetes o huelgas por dolarizar. Buenos Aires no será Washington. La Convertibilidad puso un cinturón de castidad en el Banco Central que impidió la emisión de dinero sin respaldo.

Pero en lugar de emprolijar las finanzas públicas, se optó por seguir la fiesta fiscal emitiendo deuda. El país hizo el default más grande en la historia económica internacional en diciembre del 2001 aplaudido por el Congreso. El cinturón de castidad fue avasallado.

La creatividad argentina hizo en paralelo que surgieran patacones y otro tipo de cuasimonedas para eludir los limitantes que imponía la Convertibilidad. Nada ha cambiado como para suponer que ello no volvería a ocurrir en una dolarización o Convertibilidad.

Y mirando los acuerdos comerciales del país, el Mercosur, tampoco convendría. Recuérdese que a la caída de la Convertibilidad le precedió el abandono de Brasil de su sistema de tipo de cambio fijo. Con Brasil con tipo de cambio flotante, ¿conviene atarse de manos?

Las recomendaciones de economistas florecen. Por lo pronto, hoy existen problemas más urgentes como eliminar las dudas de otro default de la Argentina. Dicho sea de paso, esas dudas no se borran con una dolarización.