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Preocupación en el gobierno por la baja recaudación de impuestos

Guillermo Laborda
por Guillermo Laborda |
Preocupación en el gobierno por la baja recaudación de impuestos

Los números de 2018 fueron malos. La recaudación trepó sólo 31,2% con una inflación que llegó al 47,6%. En teoría, un cálculo simplista, indica que la recaudación debería crecer lo que crecen los precios y a ello sumarle o restarle el crecimiento o caída de la economía.

Por ende ya en 2018 se había verificado una menor recaudación de impuestos frente a lo esperado por el gobierno. Pero en enero la tendencia no se modifica. En reuniones del equipo económico es uno de los temas dominantes.

En medio de un histórico ajuste de las cuentas públicas, la recaudación cobra un valor esencial. El dinero no sobra en el sector público y por ello la importancia del dato. Los ministerios están trabajando con los pesos contados.

La recesión es causa principal de la baja recaudación. Empresas y personas retraen el pago de impuestos con la fuerte caída de la actividad o de los ingresos. El consumo no da señales de reacción.

El turismo en la costa atlántica no se ha caracterizado por cierto por el cumplimiento impositivo. Aún así, el consumo de turistas en restaurantes y comercios es bajo. Esto se verifica mes a mes en lo que ingresa a la Afip en concepto del IVA.

Las metas fiscales del 2019 acordadas con el FMI igualmente no estarían en peligro aún. Es que el ministro Dujovne se armó de un colchón fiscal ante aumentos de gasto o bajas de recaudación. Aun así, en la medida en que los desvíos no sean significativos respecto al equilibrio primario de las cuentas públicas, el FMI avalará las revisiones trimestrales.

En materia de impuestos, el gobierno no tiene más margen de acción dada la alta presión impositiva actual. Sólo le queda ajustar gastos más de lo previsto. En ello está. Y aguardar qué llegue rápido la reactivación y la cosecha de soja qué mejore la magra performance impositiva actual.

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