En Argentina, el Salario Mínimo Vital y Móvil (SMVM) está determinado por ley y es producto de negociaciones entre los sindicatos y el Gobierno.
A su vez, la línea de pobreza para cada hogar está definida por el valor de la Canasta Básica Total (CBT) por la cantidad de adultos equivalentes de ese hogar. En este análisis siempre se tomó la CBT para un adulto.
El acelerado proceso inflacionario argentino llevó al SMVM a su peor momento desde 2004, lo que obligó al Gobierno a adelantar el aumento del salario mínimo. Iba a llegar a $12.500 en junio, pero por decreto esa suba tomó efecto en marzo, tres meses antes.
De hecho, en febrero de 2019 se registró un valor mínimo para la relación entre el salario mínimo y la línea de pobreza, del 21% (igual al actual). Si el Gobierno no adelantaba el aumento, ese porcentaje habría sido aún menor en los dos meses siguientes.
Desde hace más de 8 meses, si ambos adultos de la familia tipo cobran un sueldo mínimo, esa familia se encuentra bajo la línea de pobreza.
El INDEC publica el costo de los productos que debe consumir un varón adulto para no pasar hambre, la llamada Canasta Básica Alimentaria (CTA).
La línea de indigencia resulta de multiplicar el valor de esta canasta por la cantidad de "adultos equivalentes" que hay en un familia tipo. O sea, en términos de consumo de calorías, una familia tipo según los estándares del INDEC (compuesta por padre, madre, hijo e hija) equivale a 3,09 adultos varones.
Para la línea de pobreza se repite el proceso, pero con la Canasta Básica Total (CBT), además de alimentos, se incluyen costos básicos como pago de servicios, vestimenta, educación, etc.