El canciller Pablo Quirno destacó la medida como uno de los principales logros del acuerdo alcanzado con la administración estadounidense.
En Estados Unidos, la mayor apertura a la carne argentina fue uno de los puntos más sensibles del diálogo bilateral. Trump ya había anticipado esta posibilidad el año pasado, lo que provocó entonces el rechazo de asociaciones de productores y referentes del sector ganadero, resistencia que volvió a manifestarse tras la firma del decreto.
Desde la Casa Blanca insistieron en que la decisión apunta a aliviar el impacto del aumento de precios en el mercado interno. En diciembre, el valor promedio de la carne alcanzó los 6,68 dólares por libra, el nivel más alto desde que el Departamento de Trabajo comenzó a relevar la serie, en 1984, de acuerdo con datos de la Reserva Federal.
La Cancillería argentina estimó que la ampliación del cupo podría derivar en un incremento de hasta 800 millones de dólares en las exportaciones de carne vacuna. No obstante, la medida volvió a reactivar las críticas de sectores ganaderos estadounidenses, que cuestionan una mayor apertura a las importaciones.