Economía

Un informe de la UCA reveló una de las principales privaciones que afecta a casi 4 de cada 10 chicos argentinos

Un informe de la UCA expuso las privaciones que atraviesan niños y adolescentes en la Argentina y reveló fuertes desigualdades según el nivel socioeconómico.

18 de agosto de 2026 - 13:34
Un informe de la UCA reveló una de las principales privaciones que afecta a casi 4 de cada 10 chicos argentinos

Pobreza infantil: según la UCA, casi 4 de cada 10 chicos tuvieron dificultades para comprar ropa o calzado

La pobreza infantil no se limita a las dificultades para acceder a alimentos o una vivienda. Un informe del Observatorio de la Deuda Social Argentina (ODSA) de la UCA reveló que el 37,5% de los niños y adolescentes tuvo problemas para comprar ropa o calzado por motivos económicos durante el último año.

El dato expone una de las principales formas de privación material que atraviesan los menores y que también impacta en su desarrollo y en sus posibilidades de integración social.

El estudio también detectó dificultades en otros aspectos de la vida cotidiana. El 36,8% presentó problemas en el aprendizaje escolar, mientras que el 27,3% tuvo dificultades para hacer amigos y el 18,1% atravesó situaciones de malestar emocional.

La fuerte brecha según el nivel socioeconómico

La dificultad para acceder a vestimenta es, de las cuatro dimensiones analizadas, la que presenta la mayor diferencia entre los distintos niveles socioeconómicos.

Mientras que el problema alcanza al 58,3% de los niños y adolescentes del nivel socioeconómico muy bajo, entre quienes pertenecen al nivel medio alto la proporción baja al 17,8%.

El escenario se da en un contexto de persistente pobreza infantil. Según la UCA, después de alcanzar un máximo histórico del 70,4% en 2024, el indicador descendió, pero todavía afecta en 2026 al 42,5% de los niños, niñas y adolescentes.

La indigencia infantil, en tanto, alcanza al 9,5%, es decir, aproximadamente a uno de cada diez menores.

El ODSA identifica esta situación como parte de un fenómeno denominado “infantilización de la pobreza”, ya que los hogares donde viven niños y adolescentes presentan de manera sistemática niveles de pobreza superiores a aquellos sin menores.

Qué impacto tienen la AUH y la Tarjeta Alimentar

El informe también analizó el efecto de las transferencias sociales sobre las condiciones de vida de los menores. Según sus estimaciones, la AUH y la Tarjeta Alimentar explicaron más del 90% de la reducción de la pobreza infantil y cerca del 97%-98% de la disminución de la indigencia.

El poder adquisitivo de estas prestaciones, sin embargo, tuvo variaciones importantes durante los últimos años. En el peor momento de 2024, las transferencias cubrían entre el 12% y el 28% de la canasta básica alimentaria, mientras que en 2026 esa cobertura se recuperó y llegó a ubicarse entre el 39% y el 62%.

La importancia de estos programas se observa especialmente al proyectar qué ocurriría si no existieran. Sin las transferencias, la indigencia infantil prácticamente se duplicaría: pasaría del 9,5% al 16,4%.

En el caso de la pobreza, el impacto también sería significativo, aunque menor: el indicador subiría del 42,5% al 47,8%.

La pobreza infantil no afecta a todos por igual

El informe de la UCA también advierte que la situación económica de los hogares no se distribuye de manera uniforme.

Uno de los principales factores que explican las diferencias es la calidad del empleo del adulto a cargo. En 2026, existe una brecha de más de 50 puntos porcentuales en la indigencia entre los hogares cuyo jefe o jefa tiene un empleo asalariado formal y aquellos donde se encuentra desocupado.

Además, los hogares monomarentales y quienes viven en la región del Noreste Argentino (NEA) presentan mayores probabilidades de atravesar situaciones de pobreza o indigencia.

En cuanto a las edades, los grupos de 4 a 11 años y de 12 a 17 años muestran trayectorias similares, mientras que la primera infancia, de 0 a 3 años, registra sistemáticamente las tasas más bajas. El informe vincula esta diferencia, entre otros factores, con la existencia de transferencias específicas para esa etapa, como el Plan 1000 Días.

La proyección de UNICEF para 2026

Las estimaciones de UNICEF plantean un escenario similar. Según el organismo, la pobreza entre niños, niñas y adolescentes podría alcanzar al 44,4% durante el primer semestre de 2026, mientras que la indigencia llegaría al 10,8%.

El organismo señaló que la evolución de los ingresos familiares, el costo de las canastas básicas, las condiciones del mercado laboral y el alcance de las transferencias sociales serán factores determinantes para establecer si la situación mejora o empeora durante el año.

La UCA, por su parte, advirtió que, aunque la pobreza bajó entre 2024 y 2026, la distancia entre los ingresos de los hogares pobres y el valor de la Canasta Básica Total prácticamente no se modificó.

Esto significa que quienes continúan debajo de la línea de pobreza no necesariamente se encuentran más cerca de superar esa condición que durante los momentos más críticos de la crisis.

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