¿Quiénes son estos tíos? Puede preguntar algún desprevenido de los pocos que quedan sin saber qué es lo que pasa hoy. Aún retumban los bombos riverplatenses que ayer coparon Puerta del Sol y hoy se mudaron a Plaza de Castilla, 5 kilómetros al norte. Ahí están los bosteros copando Gregorio Marañón, 10 calles al sur del templo que ya está preparado para recibir la gran final. Las canciones de cancha bien argentinas se siguen oyendo en las cabezas de los habitantes habituales, de este precioso lugar. Son pegadizas para ellos al punto tal que esos nenes nacidos en España hijos de argentinos, las cantan entre dientes en el subte como una travesura, porque empiezan a entender el sentido.
El cielo de esta ya casi invernal ciudad, está bien iluminado. Una de las principales avenidas de Madrid prácticamente sitiada para que los argentinos transiten en exclusividad. Hay cierto ambiente de Mundial en esos fan zone tan bien montados por los que entienden a la perfección que esto no es sólo fútbol, es un espectáculo, un entretenimiento, un show. Y si hay alguien que sabe bien de eso, es quien dejó a disposición las llaves del Santiago Bernabéu.
Vallas, controles, pantallas, cartelería clara para ubicarse y mucha policía bien organizada. Todo con música potente de fondo: Alcides con Violeta, Rodrigo, Walter Olmos, Gilda, La Mosca, eso suena en la jornada más argentina que haya ocurrido alguna vez en España.
Ya es domingo ya es el día en que parece, que va a definirse el partido más largo del historia, aquí en Europa, la Copa Libertadores de América será alzada.