El mediocampista italiano empezó a ganarse el corazón de los hinchas cuando a los 27 minutos de partido abrió el marcador con un cabezazo. A los 35, fue amonestado por Silvio Trucco por una fuerte entrada y hasta se quejó. En el entretiempo arengó a sus compañeros con un "Vamos, muchachos".
A falta de 15 minutos para que termine el partido, el volante de 36 años fue reemplazado por Jorman Campuzano. Y vio desde afuera cómo Almagro eliminaba a Boca por penales, en un primera frustración en el fútbol argentino.