Los emisarios llegaron pasadas las 10 para recorrer el césped, que durante toda la jornada del sábado fue azotado por el diluvio que se registró en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
En caso de que la Conmebol apruebe el estado del campo de juego, Boca y River jugarán la final de ida de la Libertadores a las 16, con el arbitraje del chileno Roberto Tobar.