Un llamado clave. Movimientos extraños. Guillermo Bunetta, alias “Mou”, encargado de seguridad de Boca y hoy procesado, le tocó el hombro al prófugo y le habló al oído. Inmediatamente "Mey" bajó del paravalancha, fue al pasillo, habló por teléfono “mirando constantemente a las afueras del estadio”. Desde el control se dieron cuenta. Apuraron su arresto, pero a “Mey” volvieron a avisarle: mientras la policía subía escaleras, el prófugo se esfumaba. Diez minutos después, lo detectaban con otra ropa y rodeado de personas dándole indicaciones. Todo filmado. Al fin del partido, 300 barras se agruparon en los pasillos y formaron un “escudo humano” para conducir a “Mey” al estacionamiento del club, donde lo esperaban cuatro autos. Una fuga con la complicidad de todos.
“Mey” desapareció hasta noviembre de 2016. Fue atrapado en Villa Ballester, tras una visita a su novia. Pero mientras él enfrentó acusaciones por el secuestro extorsivo, Di Zeo, Martín y el resto se encamina a juicio oral por encubrimiento agravado. El delito tiene penas de hasta seis años de cárcel.