Las oficinas de la emisora nacional irlandesa RTE fueron evacuadas en Dublín debido a amenazas de bomba. (Foto: Reuters)
Amenazas de bomba en Europa: qué vuelos y aeropuertos fueron afectados
La nueva serie de alertas alcanzó a distintos puntos del continente y obligó a las autoridades aeroportuarias a activar protocolos preventivos. En Dinamarca, la Policía informó que investiga amenazas dirigidas al tráfico aéreo del aeropuerto de Copenhague.
En República Checa, las amenazas afectaron a vuelos con origen y destino en Praga. Según informó un portavoz aeroportuario, cuatro vuelos de llegada y cinco de salida fueron alcanzados por las alertas.
La situación fue diferente en Italia. Un vuelo de Wizz Air que cubría la ruta entre Praga y Roma fue desviado al aeropuerto de Venecia después de recibirse una amenaza. La aeronave aterrizó sin inconvenientes y se activaron los procedimientos de seguridad previstos para este tipo de situaciones.
En Francia, la oficina del primer ministro informó sobre cuatro nuevas amenazas contra aviones que sobrevolaban el territorio nacional. Todos los vuelos aterrizaron sin incidentes.
También se registró una alerta en un vuelo de Ryanair que viajaba desde Roma hacia Lisboa, donde se organizó un operativo de seguridad después de su aterrizaje.
Europa investiga si las amenazas forman parte de un ataque híbrido coordinado
El aeropuerto de Praga, en medio de amenazas de bomba contra vuelos en toda Europa. (Foto: Reuters)
Una de las principales hipótesis que analizan especialistas en seguridad es que las amenazas formen parte de una operación híbrida destinada a generar miedo, alterar servicios esenciales y obligar a los Estados a movilizar recursos.
Este tipo de acciones no necesariamente busca provocar daños materiales directos. En muchos casos, su objetivo consiste en interrumpir actividades, generar incertidumbre y demostrar que determinados servicios pueden verse afectados mediante operaciones relativamente sencillas.
En el caso de la aviación comercial, una amenaza falsa puede obligar a desviar un avión, cerrar temporalmente sectores aeroportuarios y desplegar importantes dispositivos policiales.
Los especialistas advierten, sin embargo, que todavía no existen pruebas suficientes para confirmar que todos los episodios estén coordinados. También se investiga la posibilidad de que algunas amenazas hayan sido realizadas por personas que imitaron incidentes anteriores o actuaron por motivos particulares.
La advertencia de España por una posible campaña de guerra psicológica
El canciller español, José Manuel Albares, expresó su preocupación por la repetición de amenazas con características similares en distintos países europeos. Durante una entrevista con la televisión pública española, señaló que la coincidencia de los episodios difícilmente pueda explicarse únicamente por el azar.
El funcionario sostuvo que Europa podría estar enfrentándose a una campaña de agresión híbrida y presión psicológica. De todos modos, reconoció que será necesario avanzar con las investigaciones para determinar qué ocurrió y quiénes son los responsables.
Las sospechas sobre Rusia y el contexto de la guerra en Ucrania
Durante los últimos meses, las autoridades investigaron ataques contra infraestructuras eléctricas, instalaciones vinculadas con la defensa, establecimientos comerciales y aeropuertos. Algunos gobiernos europeos han atribuido parte de estas acciones a operaciones relacionadas con Rusia, en medio de las tensiones provocadas por el apoyo occidental a Ucrania.
Las denominadas operaciones híbridas suelen caracterizarse por su bajo costo, la dificultad para identificar a los responsables y la posibilidad de negar cualquier participación. Sin embargo, no existen pruebas públicas que permitan atribuir a Rusia la responsabilidad de las amenazas de bomba contra los vuelos de esta semana.
Qué se sabe del grupo mencionado en las amenazas enviadas a Italia
Según una fuente aeroportuaria italiana, varias aerolíneas y operadores de los aeropuertos de Roma y Milán recibieron mensajes que afirmaban proceder de integrantes de un grupo denominado Estado Masculino. Se trata de un movimiento antifeminista fundado en Rusia en 2016 por el bloguero Vladislav Pozdniakov, que posteriormente fue prohibido en ese país.
Consultado sobre las amenazas, Pozdniakov aseguró que la organización ya no existe y negó cualquier vinculación con los episodios. La autenticidad de los mensajes y la identidad de sus autores no pudieron ser verificadas de manera independiente.