La tragedia comenzó con una avalancha de lodo por la rotura de una represa y el desborde de otras dos que contenían residuos minerales de la compañía Vale, la mayor productora mundial de hierro.
El gobernador de Minas Gerais, Romeu Zema, admitió que la probabilidad de encontrar sobrevivientes es mínima y señaló que el número de víctimas puede ser mayor que hace tres años, cuando la rotura de unos diques de la minera Samarco, que también tiene participación de Vale, provocara la muerte de 19 personas en el mismo estado.
La tragedia de entonces generó una ola de siete millones de metros cúbicos de residuos minerales que prácticamente borraron del mapa la localidad de Bento Rodrigues, que pertenece a la jurisdicción de Mariana (Minas Gerais), y provocaron daños incalculables a lo largo de 650 kilómetros en la cuenca del río Doce.