“No es poca cosa haberle arrebatado un padre a sus hijos, un esposo, un hijo; uno carga con eso”, expresó al referirse a la muerte de Aramburu.
El peso de su pasado militar
Le Priol también vinculó parte de su comportamiento con su experiencia en las fuerzas armadas. Según explicó, nunca logró separar completamente las reglas de la vida militar de las de la vida civil.
“En el Ejército existe una masculinidad tóxica, una justificación de la violencia institucional. Uno de mis mayores defectos fue no distinguir entre la vida militar y la civil”, declaró.
En ese contexto, negó haber sido condenado o procesado por racismo, aunque admitió haber estado influenciado por las ideas del Grupo Unión Defensa (GUD), organización identificada con la ultraderecha.
El consumo de alcohol ocupó un lugar central en su testimonio. Al reconstruir la noche del crimen, recordó que había ingerido vino, cerveza y bebidas digestivas antes de llegar al bar Mabillon para tomar una última copa.
“Estamos en un nivel increíble de consumo de alcohol”, reconoció.
La relación con las armas fue otro de los ejes del interrogatorio. Le Priol, conocido por el seudónimo “arsenal estético”, admitió que llevaba una pistola de manera habitual: “Tenía una relación desenfrenada con las armas; para mí, era completamente normal”, señaló.
Durante la audiencia también se exhibió un video grabado en 2020 cerca de Aix-en-Provence, en el que aparecían los tres acusados armados y bajo los efectos del alcohol.
“Tenemos todo lo peor”, comentó Le Priol al observar las imágenes junto a Romain Bouvier y Lyson R.
La pelea previa y la reconstrucción de los hechos
La madrugada del 19 de marzo de 2022, una discusión en el bar Mabillon derivó en una pelea entre los acusados y los ex jugadores de rugby.
Le Priol aseguró que el episodio comenzó como una broma, aunque admitió que su participación en la escalada de violencia fue “clara e innegable”.
Según relató, se acercó a Shaun Hegarty, amigo y socio del ex Puma, y le dio una bofetada.
También recordó que Aramburu le quitó la capucha mientras permanecía sentado, una situación registrada por las cámaras y que interpretó como una humillación: “Cuando te atacan delante de tu novia, es un golpe a tu ego. Quiero una explicación, quiero demostrar que no tengo miedo”, sostuvo.
“Apreté el gatillo sin comprender lo que pasó”
Durante su declaración, Le Priol intentó desvincular a su entonces pareja, Lyson R., del conflicto. “Ella no tiene absolutamente nada que ver con esto. Le deseo lo mejor. Debo disculparme públicamente con ella”, sostuvo.
La mujer está acusada de complicidad en tentativa de asesinato por haber conducido el vehículo desde el que Bouvier descendió antes de efectuar los primeros disparos y enfrenta una posible condena a perpetua.
Al reconstruir los instantes previos al crimen, Le Priol aseguró que corrió hacia el lugar porque temía por su novia y por su amigo. Según su versión, el ex rugbier se abalanzó sobre él, recibió un golpe en la nuca y tomó su arma cuando se encontraba al límite.
“Apreté el gatillo sin comprender lo que pasó. Nos enseñan a dar advertencias. Pero todo sucede tan rápido. Es puro reflejo, no hay pensamiento involucrado”, expresó.
El presidente del tribunal le recordó que las últimas dos balas fueron mortales y le mostró el esquema de las trayectorias de los disparos. También remarcó que Aramburu ya se había apartado cuando continuó disparando. “No voy a empezar a justificar nada. No hay nada que discutir”, respondió.
Respecto del revólver Colt que llevaba aquella madrugada, agregó: “Ya no estaba en condiciones de portar un arma; que quede claro”.
La acusación por premeditación
Le Priol negó haber pronunciado la frase “voy a matarlo” en la terraza del bar, tal como declaró un testigo durante el juicio. También rechazó haber cargado el arma delante de un guardia de seguridad, aunque admitió que el hombre pudo haber visto el brazalete con la inscripción “Policía” que exhibió para abandonar el lugar.
Además, negó haber coordinado junto a Bouvier la búsqueda de Aramburu y sus acompañantes tras la pelea.
La acusación mantiene abierta la discusión sobre una posible premeditación. Sin embargo, el acusado rechazó que la secuencia posterior al altercado constituyera una “cacería humana”.
Según afirmó, su intención era provocar una pelea y no cometer un asesinato, aun cuando llevaba un arma cargada: “Demostré que era valiente. Es ridículo, pero no tenía intención de matar”, sostuvo.
Después del crimen, Le Priol permaneció prófugo durante cuatro días utilizando una identidad falsa hasta ser detenido en la frontera entre Hungría y Ucrania.