La nave había salido del municipio de Sardinata y estaba cercano a aterrizar en Cúcuta, en el departamento Norte de Santander. En el helicóptero viajaban también el ministro del Interior, Daniel Palacios, y el gobernador de Norte de Santander, Silvano Serrano, cuando de repente recibió entre tres y seis disparos.
“Lo cierto es que fue un atentado cobarde, donde se ven impactos de bala. Como Gobierno no vamos a desfallecer un solo minuto, un solo día, en nuestra lucha contra el narcotráfico y los grupos criminalizados que operan” en el territorio, remarcó el jefe de Estado colombiano.
La máquina en la que viajaban Duque y los ministros Molano y Palacios es una Black Hawk blindada y logró, pese al ataque, realizar un aterrizaje normal, según consignó la agencia Télam.
Tras el ataque la Cancillería argentina repudió lo sucedido. "La Cancillería argentina expresa su más enérgica condena al atentado que sufrió durante la tarde de hoy el helicóptero en el que se desplazaba el presidente de la República de Colombia, Iván Duque, y se complace en saber que el primer mandatario y su comitiva están fuera de peligro", señaló el Palacio San Martín en un comunicado.
"A su vez, consistente con su solidaridad con el pueblo y Gobierno de Colombia, nuestro país reitera su más firme rechazo al uso de la violencia", en ese país, insistió la misiva.
Desde fines de abril, Colombia atraviesa una situación de crisis social y política, ahora parcialmente contenida, después de casi dos meses de paro nacional y movilizaciones permanentes, con cortes de calles y rutas, disparada inicialmente por un proyecto de reforma tributaria regresiva.