Pandemia y vacunas

Brasil y Rusia cruzan acusaciones y denuncias tras el rechazo a la autorización de la Sputnik V

El ente sanitario ANVISA cuestionó la fórmula de la vacuna y aseguró que es peligrosa para la salud. El gobierno de Bolsonaro, en tanto, recibió 1 millón de dosis de Pfizer.
30 de abril de 2021 - 08:55
Incidente entre Brasil y Rusia por la no autorización de la vacuna Sputnik V (Foto: AP).

Incidente entre Brasil y Rusia por la no autorización de la vacuna Sputnik V (Foto: AP).

El gobierno de Brasil está en medio de una polémica con Rusia por la seguridad de su vacuna "Sputnik V". El ente nacional de control sanitario, ANVISA, no autorizó al fármaco del laboratorio Gamaleya. En su disposición, cita la propia documentación presentada por los rusos. Allí, cuestiona la presencia de dos adenovirus que forman el núcleo central de la vacuna (clasificados como "E1" y "E3"), que según plantea ANVISA pueden ser riesgosos para la salud. Por eso, no dio su aprobación para ser aplicada en el país.

Gamaleya se defiende y Rusia advierte

El laboratorio Gamaleya presentó un duro descargo ante ANVISA. Asegura que esa aseveración es totalmente falsa. Ninguno de los dos adenovirus utilizados pueden generar problemas de salud en el cuerpo humano.

Además, el Fondo de Inversión Directo de Rusia (FIDR), encargado de promover los acuerdos por la vacuna en todo el mundo -como ocurrió en la Argentina -, denunció presiones políticas internacionales sobre el gobierno de Jair Bolsonaro para que no autorice ese fármaco contra el Covid-19.

Es por eso que lanzaron una dura acusación, que afecta la credibilidad de ANVISA (similar al ANMAT de la Argentina). "La negativa a la autorización se debe a una acción antiprofesional del organismo de control. Permeable a presiones internacionales y datos falsos", afirmaron.

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La respuesta de ANVISA

El organismo brasileño respondió diciendo que los datos sobre la eventual peligrosidad de los adenovirus surge del análisis de los papeles presentados por el laboratorio ruso.

Los adenovirus son utilizados como vectores para inocular el virus inactivo que provoca la respuesta inmunológica del cuerpo humano.

Este dato es clave y determinante para Gamaleya. Un virus inactivado jamás puede producir el desarrollo de la enfermedad. Justamente es la gran diferencia con las vacunas antiguas, que se basaban en aplicar un virus atenuado, pero activo. En determinadas circunstancias, esas vacunas sí podían producir el efecto de contagiar a quien las recibía. Con virus inactivos, es imposible este tipo de inconvenientes al inocular una vacuna, asegura el laboratorio ruso.

Varios gobernadores del nordeste y centro del país presentaron una queja al ejecutivo brasileño. Tenían comprometidas casi 30 millones de dosis de la vacuna Sputnik V, que ahora quedaron en un "limbo" y en plena crisis de contagios.

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Mientras tanto, llegan vacunas de Pfizer

El aeropuerto de Viracopos, en San Pablo, recibió en la noche del jueves una primera partida de 1 millón de dosis de la vacuna de Pfizer. Es el primer envío de un ambicioso plan para Brasil. Desde ahora, hasta septiembre, debe recibir 100 millones de dosis de la vacuna en base al ARN mensajero. Como son necesarias dos dosis, alcanzará para dar inmunidad a 50 millones de personas. El 22% de la población.

Hasta hoy, en Brasil se aplicaron 40 millones de vacunas, pero solo el 2,87% de la población ya tiene las dos dosis necesarias para lograr la máxima inmunidad.

La vacuna brasileña

Por medio de su cuenta oficial de Twitter, el Instituto Butantan brasileño anunció que comenzó la elaboración de una vacuna desarrollada en ese país.

https://twitter.com/butantanoficial/status/1387432681181433858

El laboratorio dice que no necesitó importar insumos de ningún tipo para su desarrollo y, ahora, producción. Se llama "Butanvac" y aseguran que el proceso es totalmente nacional.

Así, ya comenzó con la producción del primer millón de unidades. El costo es de apenas US$ 3 y asegura que para junio podrá entregar 18 millones de dosis.

Mientras sigue la pelea con Gamaleya y la vacuna Sputnik V, Butantan ya pidió la autorización a la ahora polémica ANVISA.

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