Cómo será la cumbre entre EE.UU. e Irán: las claves de la tregua que afectará al petróleo mundial
Trump sigue amenazando con ataques duros si Irán no negocia. Irán mira a Israel y sus ataques sobre Hezbollah en el Líbano. Mientras tanto, el petróleo no baja porque el estrecho de Ormuz sigue virtualmente cerrado. Así se reunirán estadounidenses e iraníes en Pakistán.
El mundo estará con la mirada puesta en Pakistán, por las negociaciones por la guerra entre Irán y EE.UU. (Foto: A24.com)
"Negociaciones en Islamabad". Podría ser el título de una película de intrigas en un canal de streaming. Pero es la más absoluta e importante realidad. La mirada del mundo estará puesta el sábado en la capital de Pakistán, el país que, a último momento, surgió como mediador y frenó la amenaza de Donald Trump de “hacer desaparecer a una civilización de la faz de la Tierra”.
Estadounidenses e iraníes estarán en Islamabad. Zanjada la cuestión - al menos por ahora - de los ataques en Líbano entre Israel y Hezbollah, Teherán había advertido que no asistiría si Benjamín Netanyahu continuaba con los bombardeos sobre posiciones del grupo chiita. El premier israelí anunció que dialogaría con el gobierno libanés y la tensión disminuyó. Hezbollah sigue atacando a Israel como represalia, pero ese intercambio parece haber quedado, por el momento, en un segundo plano para Washington y Teherán.
La cumbre entre Estados Unidos e Irán se perfila como un punto de inflexión en la crisis regional y en el mercado energético global. Con un alto el fuego frágil como telón de fondo, las delegaciones buscan evitar una escalada mayor que impacte de lleno en el precio del petróleo.
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El palacio presidencial de Pakistán. El lugar para la negociación de EE.UU. con Irán. (Foto: Reuters)
Halcones y palomas de ambas partes en una cumbre por la paz
El diarioThe New York Times dio detalles de la reunión en la que se decidió el ataque del 28 de febrero sobre Irán y que le costó la vida a Ali Khamenei, el líder iraní. Hubo al menos dos encuentros reservados de Donald Trump con su secretario de Estado, Marco Rubio; el secretario de Defensa, Pete Hegseth; y el vicepresidente, JD Vance. El secretario de Defensa sostuvo siempre que había que atacar. Rubio desalentó la idea si el objetivo era buscar un cambio de “régimen”, pero la apoyó si era para eliminar el poder militar y nuclear (potencial) de ese país.
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J.D. Vance y Jared Kushner. El vice y el yerno de Trump. La voz de EE.UU. en Islamabad. (Foto: A24.com)
En cambio, Vance, desde el inicio, se manifestó totalmente en contra. Sin embargo, en la última reunión le dijo a Trump que lo apoyaría sin importar la decisión final, más allá de su postura personal, que seguía siendo negativa. Luego de eso, Trump dio la orden de atacar y comenzó una guerra de final incierto.
Ahora, al iniciarse la octava semana, el “señor del no” estará en Islamabad, acompañado por los dos negociadores de confianza de Trump: su yerno, Jared Kushner —una suerte de canciller paralelo a Marco Rubio—, y Steve Witkoff, el hombre clave en estas gestiones.
Trump, con su estilo, volvió a amenazar a Irán: “Recibirá el castigo más duro que puede recibir ningún país”. Sin embargo, será su vicepresidente quien encabece la misión. El mismo que, en la intimidad del Salón Oval, sostuvo que no había que atacar. Puede parecer poco, pero es una señal. ¿Para qué enviar a alguien que no quería la guerra? ¿Defenderá continuar el conflicto o buscará, por el contrario, garantizar la estabilidad de la tregua?
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La negociación en Pakistán que seguirá el mundo. (Foto: A24.com)
En Irán, los representantes serán dos. La delegación que viaja a Islamabad está encabezada por el presidente del Parlamento, Mohammad Baqer Qalibaf, acompañado por figuras clave del aparato diplomático, entre ellos el canciller Abbas Araghchi, en un esquema que combina peso político interno y experiencia negociadora.
los negociadores de Irán
Los negociadores de Irán. El jefe del parlamento y el canciller. ¿Tienen el poder real en su país? (Foto: A24.com)
Qalibaf representa una línea dura pero pragmática: busca negociar desde una posición de fuerza tras el alto el fuego, defendiendo la legitimidad regional de Irán y evitando concesiones unilaterales. Su rol apunta a garantizar respaldo institucional dentro del sistema iraní, especialmente del Parlamento y de los sectores más conservadores. Es la voz del “fantasma” Mojtaba Khamenei, a quien nadie ha podido ver públicamente.
Araghchi, en cambio, encarna el perfil técnico-diplomático. Su postura se centra en que las acciones giren en torno al plan iraní de diez puntos, que incluye garantías de no proliferación nuclear, la reapertura del estrecho de Ormuz bajo control coordinado y, sobre todo, el levantamiento de sanciones y la retirada militar estadounidense de la región.
En conjunto, la delegación iraní llega a Islamabad con una posición firme: aceptar negociar, pero condicionando cualquier acuerdo a beneficios concretos - fin de hostilidades, alivio económico y reconocimiento de su rol estratégico para el petróleo -, y advirtiendo que la continuidad de ataques israelíes o incumplimientos puede hacer fracasar el proceso.
Araghchi, es la persona a "conquistar" por parte de J.D. Vance. ¿Podrá?