Las negociaciones, mediadas por países de la región, atraviesan horas decisivas. Según trascendió, Irán exige el levantamiento de sanciones económicas, el fin del bloqueo naval estadounidense y garantías de seguridad a largo plazo para avanzar en una desescalada militar. Washington, en cambio, insiste en que Teherán abandone completamente cualquier posibilidad de desarrollar armamento nuclear.
En paralelo, continúan las tensiones militares en el Golfo Pérsico y persiste la preocupación internacional por una eventual interrupción del tránsito marítimo en Ormuz, clave para el comercio mundial de petróleo. La incertidumbre ya impacta en los mercados energéticos y alimenta el temor a una nueva escalada regional.
La tregua en "condición crítica"
Las conversaciones entre Irán y Estados Unidos atraviesan un momento de fuerte estancamiento y amenazan con hacer colapsar la frágil tregua alcanzada hace apenas un mes, en medio de acusaciones cruzadas, ataques aislados y diferencias irreconciliables sobre el programa nuclear iraní y el control del estrecho de Ormuz.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, elevó aún más la tensión al afirmar que el alto el fuego está “agonizando” y que tiene apenas “un 1% de posibilidades de sobrevivir”. Desde la Casa Blanca, calificó de “estúpida” e “inaceptable” la última propuesta enviada por Teherán, al considerar que no incluye una renuncia explícita al desarrollo de armas nucleares.
Del lado iraní, el gobierno sostiene que la oferta presentada es “generosa” y acusa a Washington de bloquear cualquier salida diplomática. Teherán exige el levantamiento total de las sanciones económicas, la devolución de unos US$27.000 millones en activos congelados y garantías para la libre circulación marítima en el Golfo Pérsico. Además, reclama el cese de las operaciones israelíes en Líbano y Siria, respaldadas por Estados Unidos.
El estrecho de ormuz, uno de los puntos principales de la discordia con Irán. (foto: Reuters)
Uno de los principales focos de conflicto sigue siendo el estratégico estrecho de Ormuz, por donde circula cerca de un tercio del petróleo mundial transportado por mar. Estados Unidos lanzó semanas atrás el denominado “Proyecto Libertad”, destinado a escoltar barcos comerciales y evitar el bloqueo iraní en la zona. Sin embargo, la misión fue suspendida temporalmente para facilitar las negociaciones impulsadas por Pakistán.
Las conversaciones de Islamabad, celebradas en abril, terminaron sin acuerdo concreto y dejaron expuestas las profundas diferencias entre ambas potencias. Washington exige congelar el programa nuclear iraní durante al menos 20 años, mientras que Irán apenas acepta una pausa limitada y condicionada al levantamiento del bloqueo económico.
En paralelo, continúan los incidentes militares en la región. Irán fue acusado de lanzar drones contra petroleros y objetivos en Omán y Emiratos Árabes Unidos, mientras Estados Unidos mantiene una fuerte presencia naval en el Golfo.
La falta de avances diplomáticos preocupa a la comunidad internacional por el riesgo de una escalada regional que pueda afectar el suministro energético global y profundizar la crisis en Medio Oriente. Mientras tanto, Trump insiste en que Irán “no puede tener armas nucleares”, una línea roja que hoy mantiene las negociaciones prácticamente paralizadas.