El director general de la Organización Mundial de la Salud (OMS) hizo hoy un llamamiento en favor del derecho al aborto, coincidiendo con la posibilidad de que el Tribunal Supremo de Estados Unidos lo ponga en duda.
El director general de la Organización Mundial de la Salud (OMS) hizo hoy un llamamiento en favor del derecho al aborto, coincidiendo con la posibilidad de que el Tribunal Supremo de Estados Unidos lo ponga en duda.
"Restringir el acceso al aborto no reduce el número de procedimientos, sino que lleva a las mujeres y a las niñas a someterse a procedimientos inseguros", dijo Tedros Adhanom Ghebreyesus en Twitter, aunque sin mencionar directamente a Estados Unidos.
"El acceso a abortos seguros salva vidas", señaló el jefe del organismo de salud. Hace unas horas, el portal de noticias estadounidense Politico reveló un documento interno que apunta a que la mayoría de los jueces de la Corte Suprema están dispuestos a enterrar la decisión Roe versus Wade de 1973, que protege el derecho de las mujeres estadounidenses a interrumpir su embarazo.
En el citado caso, el tribunal sostuvo que el acceso al aborto es un derecho constitucional de la mujer. En una sentencia de 1992, Planned Parenthood contra Casey, la Corte garantizó el derecho de la mujer a abortar hasta que el feto sea viable fuera del vientre materno, lo que suele ocurrir entre las 22 y 24 semanas de gestación.
De hacerse efectiva la versión sobre la anulación de este derecho, la salud reproductiva de las mujeres estadounidenses sufriría una gran transformación, tras 50 años de estar avalada por la Constitución.
El máximo tribunal confirmó la autenticidad del texto pero subrayó que no representaba una decisión "definitiva".
El fallo definitivo podría estar recién a finales de junio. El presidente Joe Biden, por su parte, defiende su posición a favor de mantener el aborto legal.
Tedros afirmó hoy que "las mujeres deben tener siempre el derecho a elegir cuando se trata de su cuerpo y su salud". Según la OMS, los abortos inseguros causan cada año unas 39.000 muertes en todo el mundo y hacen que millones de mujeres sean hospitalizadas por complicaciones.
La mayoría de estas muertes se concentran en los países de bajos ingresos (más del 60% en África y el 30% en Asia) y entre las personas más vulnerables.