El presidente Donald Trump despejó rápidamente el único problema que tenía para su campaña por la reelección: el impeachment.

El presidente Donald Trump despejó rápidamente el único problema que tenía para su campaña por la reelección: el impeachment.
El fallo que lo absolvió fue el primer elemento a favor para su acción política que tiene un objetivo central para este 2020: el próximo 3 de noviembre, ser reelecto como presidente de los Estados Unidos.
Donald Trump ya definió con precisión las bases para sus argumentos de campaña: gracias a él los Estados Unidos han vuelto a ser la principal potencia mundial. “Más fuertes y más grandes que nunca”, repite animado.
Sostiene su discurso con datos de sus tres años de gestión en la Casa Blanca. Fundamentalmente en la economía interna de los EE.UU.
Trump remarca que bajo su administración el desempleo está en el nivel más bajo de los últimos 50 años. El índice se ubica en el 4%, nivel que mejora el 4,2% alcanzado durante la presidencia de Lindon Johnson en 1965.
Capítulo aparte, el desempleo registrado en las mujeres. El mejor registro de los últimos 70 años.
A estos datos, el presidente suma el éxito de EE.UU. en el campo internacional. Las acciones militares contra Irán, con la eliminación del general Soleimani está en el haber de Trump como registro del 2019. Potenciado por el hecho de que, en la represalia, 2 misiles iraníes derribaron a un avión comercial de Ucrania con 177 pasajeros.
En términos del mercado mundial, la economía globalizada en tiempos de Trump, trajo una recuperación para los Estados Unidos. El magnate de Nueva York, instalado en el Salón Oval, cuenta con 3,5 millones de empleos nuevos generados durante su gestión.
Los norteamericanos, entre 25 y 54 años tienen una tasa de empleo del 82,99%.También la más alta en décadas.
En política, los demócratas, el principal partido de oposición, no consiguen recuperarse del efecto “desconcierto” que significó la candidatura de un magnate de Nueva York, en el año 2016. Primero se rieron y creyeron que Hillary Clinton ganaría la elección sin problemas. No solo se equivocaron. Desde su llegada al poder, Trump creció en la opinión pública.
“Cuando asumió tenía un 44 % de opinión favorable y hoy está cerca del 50%” observa Diego Guelar, diplomático que estuvo como representante argentino en Estados Unidos. Sumado a que los demócratas no consiguen un candidato que una voluntades, lo que “permite lógicamente el beneficio del actual presidente”, remata Guelar.
¿En qué se basa su éxito? Para Eduardo Amadeo, embajador en EE.UU. entre 2002 y 20003 , “Trump encontró vetas en la insatisfacción del ciudadano medio norteamericano”.
La clave fue “desarrollar inteligentemente la idea de un nacionalismo populista basado en el problema de la inmigración, los ciudadanos sin trabajo y recuperar el lugar de liderazgo mundial de los Estados Unidos”.
En este terreno, José Octavio Bordón, también ex embajador, coincide en que la división de los democrátas “le es funcional en este momento”. “La candidatura de Joe Biden no consigue despegar y no aparece una figura que puede cuestionar el liderazgo de Trump”, apunta Bordón que señala:. “El mal comienzo de la interna demócrata (por las dudas del recuento de votos en Iowa), sumado al fracaso del impeachment le da una clara ventaja en este mes de febrero pensando en las elecciones de noviembre”.
En este contexto, Trump parece haber encontrado algo que la Argentina intenta dejar atrás: "la grieta" en las opiniones políticas y económicas que dividen al país.
Para Guelar, el fenómeno de explotar políticamente diferencias se repite en varios países en el mundo. Hay una exacerbación de los opuestos. “En Brasil, en varios países de Europa, en la Argentina y también en los Estados Unidos”, apunta el exembajador.
“Trump está hoy muy bien en las encuestas, su economía funciona en términos de resultados para el votante local”, sostiene Guelar y “ante la falta de una opinión crítica del partido demócrata aparece como favorito”, dice.
Pero la historia reciente de los Estados Unidos puede dar sorpresas que hoy no se ven. Cuando George Bush (padre) buscaba su reelección de pronto surgió un obstáculo insalvable. “Apareció un año antes el gobernador de Arkansas, un pequeño estado con poco impacto en la política de Washington”, recuerda Bordón.
“Sin embargo, no paró de crecer y resultó electo como presidente de los Estados Unidos”, concluye quien fuera embajador argentino en los EE.UU. entre 2016 y 2019.
Con su frase “es la economía, estúpido”, Clinton llegó a la Casa Blanca en 1993. Trump parece haber repetido algunos pasos, pero para el partido Republicano. Nadie le vio chances cuando se presentó en 2015 para las elecciones que ganaría un año más tarde. “Las clases medias y medias bajas tomaron su discurso de una economía perjudicada por la burocracia de Washington”, apunta Amadeo.
Si bien en las elecciones presidenciales de 2016 Hillary Clinton tuvo más votos populares, Donald Trump dominó ampliamente el colegio electoral y resultó el triunfador. “Desde entonces, las críticas a su gestión no cambian la opinión de quienes son sus seguidores en la política norteamericana”, sostiene Bordón.
La otra gran consolidación económica está dada para Guelar con “la asociación primordial con China, que constituye una asociación histórica para la humanidad”. “Hay discusiones entre ellos, pero en términos de cómo se define esa sociedad que supera a la unión europea ampliamente”, dice quien fuera embajador en Washington en dos oportunidades.
En ese plano, hoy la continuidad de Donald Trump parece un hecho. Con él deberá seguir dialogando el gobierno argentino. Especialmente, para obtener el apoyo de los Estados Unidos en temas clave como el apoyo en el FMI para un acuerdo por la deuda.
“Es una cuestión de geopolítica, más allá de las relaciones personales,” explica Amadeo. Para Guelar, “quien crea que las relaciones entre países depende de logros personales se equivoca”.
El 3 de noviembre, serán las elecciones en los Estados Unidos. Fracasó el impeachment, no aparece una voz del partido demócrata que convenza a propios y extraños y la economía marcha. Donald Trump parece seguro, para continuar 4 años más, al frente del salón Oval de la Casa blanca.