Donald Trump confirmó que murió Alí Khamenei, líder supremo del régimen de Irán
El presidente de EEUU lo informó en sus redes sociales. En paralelo, el primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu también ratificó el fallecimiento.
28 de febrero de 2026 - 19:10
Donald Trump confirmó que murió Alí Khamenei, líder supremo del régimen de Irán.
El líder supremo del régimen iraní, Ali Khamenei, murió este sábado tras los ataques aéreos conjuntos de Estados Unidos e Israel sobre Teherán, según lo confirmó el presidente Donald Trump en sus redes sociales luego de varias horas de incertidumbre sobre su paradero. La noticia marca un punto de inflexión en la escalada militar en Medio Oriente y abre un escenario de fuerte inestabilidad política en Irán.
El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, había anticipado que existían “indicios”de que el ayatollah no había sobrevivido al bombardeo contra su complejo de seguridad. “Esta mañana, en un poderoso ataque sorpresa, el complejo del tirano Ali Khamenei fue destruido en el corazón de Teherán… y hay muchos indicios de que este tirano ya no está con vida”, afirmó durante un discurso televisado.
Por su parte, Trump escribiró en Truth Social: “Khamenei, una de las personas más malvadas de la historia, está muerto”, y calificó esa muerte como "un acto de justicia" no solo para el pueblo de Irán, sino también para ciudadanos estadounidenses y personas de distintos países que, según afirmó, “fueron asesinadas o mutiladas por una banda de matones sedientos de sangre”.
En su comunicado, Trump sostuvo que Khamenei no logró evadir los sistemas de inteligencia y rastreo “altamente sofisticados” de Estados Unidos y aseguró que, trabajando estrechamente con Israel, el líder iraní y otros dirigentes “no pudieron hacer absolutamente nada” para evitar el ataque.
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Ali Khamenei ejercía como líder supremo desde 1989, cuando sucedió al ayatollah Ruhollah Khomeini, arquitecto de la Revolución Islámica de 1979. Antes de ocupar ese cargo, fue presidente de Irán entre 1981 y 1989, convirtiéndose en el primer clérigo en ejercer la jefatura del Estado.
Su llegada al máximo poder requirió una reforma constitucional que permitió que un experto en jurisprudencia islámica pudiera acceder al cargo, y posteriormente recibió el título de gran ayatollah.
Nacido en Mashad en 1939, provenía de una familia clerical y se formó en las ciudades religiosas de Najaf y Qom. Fue discípulo de Khomeini y se destacó como opositor al régimen del sah Mohammad Reza Pahlavi, lo que derivó en múltiples detenciones.
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El lugar donde habría muerto el líder religioso de Irán.
El presidente estadounidense señaló que este escenario representa “la mayor oportunidad” para que el pueblo iraní “recupere su país” y sostuvo que sectores de la Guardia Revolucionaria Islámica, las fuerzas armadas y los cuerpos de seguridad estarían desistiendo de combatir y buscando inmunidad.
“Ahora pueden tener inmunidad, después solo obtendrán la muerte”, advirtió Trump, al tiempo que expresó su deseo de que las fuerzas de seguridad se unan “pacíficamente” con lo que denominó “patriotas iraníes” para reconstruir el país.
Un liderazgo marcado por el conflicto
Durante su mandato, Khamenei consolidó su influencia sobre las principales instituciones del Estado, incluida la Guardia Revolucionaria, el Parlamento y el sistema judicial. Bajo su autoridad, cinco presidentes gobernaron el país, entre ellos el recientemente fallecido Ebrahim Raisi.
En el plano internacional, mantuvo una postura crítica hacia Estados Unidos e Israel y respaldó el desarrollo del programa nuclear iraní, lo que generó sanciones económicas y tensiones con Occidente.
Donald Trump supervisó las operaciones militares estadounidenses en Irán desde Mar-a-Lago. (Foto: X/La Casa Blanca)
Además, impulsó la expansión de la influencia regional de Irán a través de alianzas con grupos como Hezbollah, Hamas y los hutíes de Yemen, configurando lo que Teherán denomina el “Eje de la Resistencia”.
En el plano interno, su gestión estuvo marcada por el control político y la represión de la disidencia. Las protestas sociales se intensificaron desde 2022, tras la muerte de Mahsa Amini, detenida por la llamada “policía de la moral” por no portar correctamente el velo islámico.
Ese episodio evidenció el creciente descontento social, especialmente entre mujeres y jóvenes, frente a las restricciones impuestas por el régimen.