Como ocurre con numerosos proyectos de gran escala en México, la legislación exige la intervención de arqueólogos para rescatar posibles vestigios históricos antes de continuar con las obras. Fue así como el Proyecto de Salvamento Arqueológico del AIFA inició una serie de excavaciones sistemáticas en la zona.
Bajo la dirección del arqueólogo Rubén Manzanilla López, el equipo comenzó las tareas en mayo de 2019. Durante los tres años siguientes, los especialistas lograron identificar más de un centenar de enterramientos humanos que revelaron un sorprendente panorama sobre la vida prehispánica en esta zona del centro de México.
En total, los investigadores recuperaron 112 esqueletos humanos pertenecientes a diferentes periodos históricos, algunos con cientos de años de antigüedad.
Estos restos proceden de cinco sitios arqueológicos ubicados en una misma área. Entre ellos destacan “Tlatel 7” y “Sin cuadrícula 5”, ambos correspondientes al periodo Coyotlatelco (600–900 d.C.), así como “Xaltocan polígono 6”, fechado en el Posclásico Tardío (1200–1500 d.C.).
Una mujer que sobrevivió a una amputación hace siglos
Uno de los descubrimientos más impactantes surgió del análisis de un esqueleto perteneciente a una mujer adulta de mediana edad. Los estudios de antropología física revelaron que la mujer había sufrido una grave lesión en uno de sus brazos que derivó en una amputación.
El responsable del análisis, el antropólogo físico Jorge Arturo Talavera González, explicó que las marcas presentes en los huesos indican que el procedimiento fue extremadamente traumático.
Sin embargo, lo verdaderamente sorprendente fue otro detalle: la mujer logró sobrevivir durante varios meses después del hecho.
Los especialistas detectaron signos de regeneración ósea en el brazo, lo que demuestra que el organismo comenzó a cicatrizar tras la amputación. Según los estudios, la mujer habría vivido entre cinco y siete meses luego del procedimiento.
Esto llevó a los investigadores a plantear una hipótesis fascinante: la paciente habría recibido algún tipo de prótesis o sistema de inmovilización para estabilizar el brazo, algo que implicaría cierto conocimiento médico en la comunidad que la asistió.
Aunque el intento de tratamiento fue notable para su época, los especialistas consideran que la mujer probablemente falleció posteriormente debido a una infección derivada de la herida.
El hallazgo abre interrogantes sobre las prácticas médicas de las sociedades prehispánicas y sugiere que podrían haber desarrollado procedimientos rudimentarios para tratar lesiones graves, algo que aún continúa siendo investigado.
Conflictos, alimentación precaria y estrés en la infancia
Otro de los aspectos reveladores del estudio tiene que ver con la salud de los niños en la región.
Los investigadores analizaron restos hallados en el sitio arqueológico de Xaltocan y detectaron un dato alarmante: una proporción significativa de los esqueletos pertenece a niños pequeños e incluso fetos.
Esto sugiere que la comunidad experimentaba niveles elevados de mortalidad infantil, una situación que podría haber estado vinculada a múltiples factores.
De acuerdo con los especialistas, uno de los elementos que pudo haber influido en esta situación fue el contexto de conflictos regionales. La zona de Xaltocan mantenía tensiones con comunidades vecinas, entre ellas la ciudad de Cuautitlán.
Ese escenario de disputas habría generado un ambiente de estrés constante para la población, especialmente para los más jóvenes.
A esto se sumaban posibles problemas de alimentación. Las evidencias encontradas en los restos óseos sugieren que muchos niños presentaban señales de debilidad física asociada a deficiencias nutricionales.
Talavera González señaló que la combinación de mala alimentación, tensiones sociales y enfermedades pudo haber debilitado considerablemente a la población infantil, lo que explicaría la alta cantidad de entierros de menores.
El proceso científico detrás del hallazgo
El análisis de los restos arqueológicos fue un trabajo minucioso que se extendió durante más de dos años.
Entre noviembre de 2021 y marzo de 2024, los especialistas del INAH realizaron estudios de antropología física sobre los huesos recuperados. Estos trabajos incluyeron análisis de estructura ósea, identificación de patologías, reconstrucción de edad y sexo, y estudios sobre posibles enfermedades o lesiones.
Los resultados fueron compilados en dos informes científicos que ya fueron presentados al Consejo de Arqueología del INAH, dependiente de la Secretaría de Cultura del gobierno mexicano.
Cada uno de estos documentos ofrece una reconstrucción detallada de las condiciones de vida de las poblaciones prehispánicas que habitaron la región.
Un enorme archivo de restos arqueológicos
Los restos humanos recuperados durante las excavaciones actualmente se conservan en un depósito especializado ubicado en una antigua construcción histórica conocida como la Alhóndiga.
Allí funciona la sección de bioarqueología de la Dirección de Salvamento Arqueológico, donde se almacenan más de quinientas cajas con restos provenientes de distintas épocas, tanto prehispánicas como coloniales.
Este archivo se ha convertido en un centro clave para la investigación histórica, ya que permite a los especialistas estudiar las transformaciones biológicas y sociales de las poblaciones que habitaron el territorio mexicano a lo largo de los siglos.
Según los expertos, los restos encontrados en el área del aeropuerto representan una fuente invaluable de información para comprender la vida cotidiana, la salud y las prácticas culturales de las sociedades prehispánicas.
Un aeropuerto rodeado de historia
El Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles fue inaugurado oficialmente el 21 de marzo de 2022 y constituye una de las obras emblemáticas impulsadas por el gobierno de Andrés Manuel López Obrador.
La terminal aérea fue concebida como parte de un sistema aeroportuario destinado a aliviar la saturación del aeropuerto principal de Ciudad de México.
Sin embargo, desde su apertura el proyecto ha sido objeto de críticas debido a diversos factores, entre ellos su distancia con respecto al centro de la capital mexicana y el hecho de que todavía no alcanza los niveles de tráfico aéreo que se habían proyectado inicialmente.
A pesar de estas controversias, las excavaciones arqueológicas asociadas a su construcción han dejado uno de los legados científicos más interesantes de los últimos años, revelando información inédita sobre el pasado prehispánico de la región.
Un descubrimiento que cambia la mirada sobre el pasado
Para los especialistas, los hallazgos realizados en la zona del aeropuerto representan mucho más que un simple rescate arqueológico.
Los datos obtenidos permiten reconstruir la vida cotidiana, las enfermedades, los conflictos y las estrategias de supervivencia de comunidades que habitaron el Valle de México durante siglos.
Además, la evidencia de tratamientos médicos rudimentarios, como el caso de la mujer que sobrevivió a una amputación, abre nuevas líneas de investigación sobre los conocimientos médicos en las sociedades prehispánicas.
Los investigadores creen que el análisis de estos restos continuará durante años, ya que todavía queda mucho por aprender de cada uno de los esqueletos recuperados.
Lo que comenzó como un procedimiento obligatorio previo a una obra de infraestructura terminó transformándose en una ventana inesperada hacia el pasado de México, revelando historias humanas que permanecieron ocultas bajo tierra durante siglos.