El "No" de Europa a Trump: la guerra con Irán y el estrecho de Ormuz "no es tema" de la OTAN
El bloque europeo acaba de rechazar sumarse a una alianza a favor de Donald Trump. Después de más de un año de disputas por el presupuesto de defensa o la cuestión de Groenlandia, la Guerra con Irán aleja a la OTAN de la Casa Blanca.
La OTAN desafía a Donald Trump por la guerra con Irán. (foto: A24.com)
"La guerra con Irán no es tema propio para la Alianza Atlántica". Así los países europeos de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) le dieron un resonante "no" al presidente de Estados Unidos, Donald Trump. El mandatario republicano llamó a Francia y al Reino Unido a sumarse a un contingente militar que liberara el estrecho de Ormuz a los petroleros internacionales.
Aunque ese asunto está en estudio por la Unión Europea, involucrarse militarmente - los miembros de la OTAN - no está por el momento en sus planes.
La presión de Washington para sumar a sus aliados al conflicto con Irán generó una rápida reacción en Europa. Varios gobiernos y funcionarios de la Unión Europea respondieron al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, que la guerra en Medio Oriente “no tiene nada que ver con la OTAN” y que la alianza militar no tiene mandato para intervenir en el estrecho de Ormuz.
El cruce diplomático se produjo después de que Trump advirtiera que la OTAN podría tener un “muy mal futuro” si los aliados no colaboran con Washington para garantizar la seguridad del estrecho de Ormuz, una ruta estratégica por la que circula cerca del 20% del petróleo mundial y que se ha visto afectada por la escalada militar con Irán.
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Desde Bruselas, la alta representante de política exterior de la Unión Europea, Kaja Kallas, fue tajante: el conflicto en esa zona queda fuera del ámbito de actuación de la OTAN, ya que la alianza no tiene presencia territorial directa en ese corredor marítimo del Golfo.
La Unión Europea analiza alternativas diplomáticas y operativas para garantizar la seguridad de la navegación, pero sin involucrar formalmente a la alianza atlántica. Algunos países estudian reforzar misiones navales europeas ya existentes o coordinar acciones con organismos internacionales para evitar una mayor escalada militar.
En paralelo, varios gobiernos europeos dejaron claro que no participarán en operaciones militares vinculadas al conflicto. España, con el "enemigo" de la Casa Blanca, Pedro Sánchez, descartó enviar fuerzas al estrecho y pidió priorizar una salida diplomática para frenar la guerra.
La negativa refleja las crecientes tensiones entre Washington y parte de Europa por el rumbo de la guerra con Irán, mientras los aliados intentan evitar que el conflicto regional termine arrastrando a la OTAN a una confrontación directa en Medio Oriente.
Aunque el precio del petróleo y su aumento esté en directa relación con la guerra y el paso casi cerrado por completo en el estrecho de Ormuz, Europa le dijo "no" a Trump.
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Kaja Kallas, ex premier de Estonia y jefa de las RR.EE. de la Unión Europa. Defensora del "No" a una intervención militar de la OTAN sobre Teherán. (Foto: Reuters)
El "No" de Europa a Trump
Es la nueva "guerra" dentro de la guerra. Donald Trump quiere involucrar a toda costa a sus aliados Europeos en el conflicto con Irán. Los incita con la crisis energética que se les avecina si el petróleo sigue subiendo y el estrecho de Ormuz, virtualmente paralizado. Pero ese tema, para los europeos es totalmente diferente a la guerra con Irán. De hecho, para intentar asegurar la provisión de los buques tanques, Emmanuel Macron fue el primero desde Europa que reaccionó: Envió al portaaviones Charles de Gaulle a la zona.
Pero eso no significa ir con la Casa Blanca a la guerra con el régimen de Teherán. Son dos cosas muy diferentes. El libre comercio de bienes es un tema. Acabar con un gobierno fundamentalista por su plan nuclear o por apoyar al terrorismo, es otra cosa. Europa añora los controles y acuerdos que había logrado Barack Obama con Irán. Esos que Donald Trump denunció, dejó de lado y pasó a encolumnarse activamente detrás de Benjamín Netanyahu, el premier israelí.
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Los países europeos hacen una distinción que para Trump es irrelevante. El petróleo y el estrecho de Ormuz es una cosa. Una guerra total con el régimen islámico de Irán es algo mucho más grave. (Foto: Reuters)
La guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán sigue escalando y ya entra en su tercera semana de combates, con nuevos ataques, tensiones diplomáticas y un fuerte impacto en la seguridad del Golfo Pérsico y el mercado energético mundial. La ofensiva comenzó a fines de febrero cuando Washington y Tel Aviv lanzaron bombardeos contra instalaciones militares y estratégicas iraníes, en una operación que buscaba debilitar el programa nuclear y las capacidades misilísticas del régimen de Teherán.
Desde entonces, el conflicto se expandió rápidamente. Irán respondió con misiles balísticos y drones contra Israel y bases militares estadounidenses en Medio Oriente, mientras grupos aliados como Hezbollah intensificaron ataques en el Líbano. Los bombardeos y represalias dejaron miles de víctimas en varios países de la región y multiplicaron el temor a una guerra regional de gran escala.
El estrecho de Ormuz, el paso marítimo por donde circula cerca de una quinta parte del petróleo mundial, se convirtió en el punto más crítico de la crisis. El tráfico de petroleros se desplomó desde el inicio de la guerra y la interrupción del comercio energético amenaza con sacudir la economía global.
La comunidad internacional sigue pidiendo una desescalada urgente. La ONU y diversos gobiernos advierten que el cierre del estrecho de Ormuz y la prolongación de la guerra podrían desencadenar una crisis energética y humanitaria de gran magnitud. Desde ahora, está claro que Europa, como bloque, está en la misma postura.
En paralelo, las negociaciones diplomáticas para un alto el fuego siguen estancadas, mientras Israel asegura que continuará con su campaña militar y Teherán promete responder a cada ataque. De nuevo, para Europa, esa guerra no es motivo para que se involucre militarmente a la Alianza del Tratado del Atlántico Norte (OTAN). Aunque Trump piensa lo contrario y amenaza ante el "no" que acaba de recibir.
portaaviones charles de Gaulle
Trump: "Un futuro muy malo para la OTAN si no apoya"
No importa de quien se trate. El ocupante de la Casa Blanca tiene una sola postura: Si lo apoyan son aliados muy valiosos e inteligentes. Si disienten con él, son lo más parecido a "enemigos". Primero fue con los gastos militares de la OTAN, luego con Groenlandia y ahora con la Guerra con Irán. Europa está ya en el segundo grupo.
"Es apropiado que las personas que son beneficiarias del estrecho ayuden a asegurarse de que no sucede nada malo allí", le dijo al "Financial Times", apuntando a que Europa y China dependen del petróleo del Golfo. "Si no hay respuesta o si es una respuesta negativa, creo que será muy malo para el futuro de la OTAN", redondeó el republicano.
Pero en Europa, por el momento, eligen otra via. Keir Starmer, el primer ministro británico fue el último en decir que "No". Pero antes, diferentes dirigentes europeos abrieron esa brecha con la Casa Blanca. El ministro de RR.EE. alemán, Johann Wadephul, desde Bruselas (sede del parlamento Europeo), le dijo al mundo: "la guerra con Irán no es tema de la OTAN".
No hizo otra cosa que sintetizar el pensamiento de la europa de los 27. Su secretaria de Relaciones Exteriores, Kaja Kallas, jamás quiso dar el paso al que Donald Trump los invitó. Y no se la puede acusar de "tibia". Fue de los primeros líderes que pidió el apoyo militar de la OTAN a Ucrania, cuando ella era la primera ministra de Estonia.
El estrecho de Ormuz complica a Europa y al mundo, por el precio y el acceso al petróleo. Pero otra cosa es atacar militarmente al régimen de Teherán. Aunque para Donald Trump se trata de lo mismo.