“El próximo viernes partiré hacia Sudamérica, para visitar Uruguay, Argentina y Perú. Me encomiendo a sus oraciones, para que este viaje fortalezca la fe, renueve la esperanza, reavive el fuego de la caridad y sea un impulso para seguir anunciando el Evangelio con alegría”, dijo el Papa en su saludo a los fieles de lengua española.
Y agregó: “Para que el Señor bendiga esta misión en esos países que tanto quiero”.
La reflexión central de la audiencia estuvo dedicada a la dimensión social de la fe. El Papa sostuvo que la encarnación de Jesús dejó una herencia que también compromete a los cristianos con la realidad económica y política de sus comunidades.
Para desarrollar esa idea, recurrió a Gaudium et spes, documento que aborda la relación de la Iglesia con el mundo contemporáneo y dedica capítulos a la economía, la vida social y la comunidad política.
El trabajo y la economía, al servicio de las personas
Durante la catequesis, León XIV advirtió sobre los riesgos de un desarrollo económico desigual y alejado del cuidado de la creación. En ese sentido, señaló que los avances técnicos por sí solos no alcanzan para resolver los desequilibrios y que también hacen falta transformaciones en las estructuras económicas y en las conductas sociales.
El Pontífice ubicó al trabajo en el centro de la actividad económica y destacó su importancia para el desarrollo personal, el sostenimiento de las familias y la participación en la vida comunitaria.
"El corazón de la economía es el trabajo", afirmó. Y agregó que esa actividad permite que cada persona exprese sus capacidades y contribuya a construir un mundo mejor, en colaboración con la obra creadora de Dios.
También remarcó que el trabajo no puede desarrollarse en condiciones que perjudiquen a las personas, al bien común o al ambiente. Para el Papa, uno de los desafíos de los países consiste en garantizar oportunidades para que todos puedan desarrollar sus capacidades.
En esa línea, cuestionó la desocupación, la explotación y las condiciones laborales que ponen en riesgo la salud y la vida. Además, planteó que los trabajadores deben tener participación en las decisiones vinculadas con sus tareas y que los conflictos deben abordarse mediante el diálogo y acciones no violentas.
Otro de los ejes de la audiencia fue el principio del destino universal de los bienes de la tierra. León XIV recordó que, desde la visión cristiana, el desarrollo económico debe estar al servicio de las personas y mantenerse bajo control humano.
El Papa sostuvo que las decisiones financieras y la organización de la economía deben contemplar tanto las necesidades actuales como las de las próximas generaciones. En particular, llamó a garantizar condiciones de vida dignas para las personas y las comunidades.
También advirtió sobre la necesidad de combatir las formas de discriminación que afectan a los sectores sociales más vulnerables y a los migrantes.
El llamado del Papa a comprometerse con la política y construir la paz
En el tramo final de su reflexión, León XIV se refirió a la función de la comunidad política y a la responsabilidad de las autoridades en la búsqueda del bien común. Para ello, retomó el planteo de Gaudium et spes sobre la dignidad humana y la importancia de contar con un orden jurídico que proteja los derechos de las personas.
El Pontífice recordó, además, que la Iglesia y la comunidad política tienen autonomía en sus respectivos ámbitos, aunque ambas deben estar al servicio de la vocación personal y social del ser humano. En ese sentido, destacó la importancia de una cooperación que contribuya al bienestar de todos.
Como cierre, invitó a los fieles a involucrarse en la economía y la política con el objetivo de construir la paz. También alentó especialmente a los jóvenes a tomar como referencia a quienes dieron testimonio de compromiso en esos espacios.