Pero hay dos protagonistas que sobresalen: Benjaíin Netanyahu, por el contrario, aparece entre los grandes derrotados en el mundo, justo cuando se juega su continuidad en el gobierno de Israel.
Canadá y México ganan margen para negociar frente a las amenazas arancelarias de Trump, mientras que el brasileño Luiz Inácio Lula da Silva encuentra una oportunidad para fortalecer su discurso multilateral. En Europa, dirigentes como Pedro Sánchez y el primer ministro británico, Keir Starmer, pueden recuperar espacios de diálogo con Washington y defender una relación transatlántica menos conflictiva.
China, en su guerra comercial y, en especial, en la rivalidad por la inteligencia artificial y los chips de última generación, tiene una mejor posición para plantarse ante la Casa Blanca.
Vladimir Putin está más que entusiasmado. Si ya eran muchos los cuestionamientos al apoyo de Trump a Zelenski, ahora el presidente ruso necesita incluso el respaldo de los demócratas para evitar que continúe el aporte de dinero y armas a Kiev.
Los ganadores y perdedores en el mundo tras el resultado en las elecciones de medio término en EE.UU. (foto: A24.com)
Irán, el gran ganador
El régimen fundamentalista tiene un margen mucho más amplio para avanzar con sus planes. Algunos sectores medios, pero con influencia, creen que es el momento de abandonar cualquier negociación y seguir adelante con el proyecto que tiene como objetivo final la fabricación de una bomba atómica. El propio Trump, seguramente sin pensarlo, favoreció a los iraníes. Fue cuando denunció los acuerdos que, mal o bien, habían logrado que Irán tuviese que mostrar periódicamente su plan nuclear. Ahora, con un Trump debilitado, habrá muchos menos argumentos para presionar a Teherán, incluso en torno al golfo de Ormuz.
Trump y el mundo a sus espaldas. Muchos líderes esperaban este momento para ver la "caída" del presidente de los Estados Unidos en las elecciones de medio término. (foto: A24.com)
Párrafo aparte para el gobierno argentino. Javier Milei decidió establecer una alianza estratégica con Estados Unidos en todos los niveles. Desde el acuerdo comercial hasta el respaldo económico y financiero, con el swap de 20.000 millones de dólares del Tesoro de los Estados Unidos que el Gobierno computa como parte de las reservas del Banco Central de la República Argentina. Todo queda ahora en un marco de expectativa y atención frente a lo que pueda suceder en Washington. A esto se suma un riesgo país que, en apenas cuatro meses, duplicó su nivel y alejó drásticamente a la Argentina de la posibilidad de acceder al mercado internacional de financiamiento.
La principal incógnita es si Teherán aprovechará el nuevo escenario para reclamar garantías y alivio de sanciones o intentará retomar su programa nuclear, con el riesgo de provocar una nueva escalada regional.
Trump conserva la presidencia, pero pierde margen legislativo. El nuevo mapa político estadounidense puede convertirse así en un cambio de oportunidades para aliados y adversarios en todo el mundo.