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Conflicto

El preocupante mensaje de Hezbollah a Israel en plena tregua de 10 días en Medio Oriente

Trump adelantó el acuerdo de una tregua de 10 días entre Israel y Líbano. Sin embargo, el grupo Hezbollah, que ataca a Israel desde el sur libanés, habló de una autonomía en sus movimientos porque no forma parte del gobierno de ese país.

por Roberto Adrián Maidana | 17 de abril de 2026 - 08:14
El preocupante mensaje de Hezbollah a Israel en plena tregua de 10 días en Medio Oriente

Hezbollah, la organización terrorista que ataca a Israel desde El Líbano. (foto: Gentileza BBC)

"Tenemos el dedo en el gatillo", afirmó Hezbollah, la organización terrorista que actúa desde el Líbano contra Israel. Fue la primera posición dada a conocer al momento de anunciarse la tregua por 10 días entre Israel y el Líbano.

“Los muyahidines mantendrán sus dedos en el gatillo, preparados para la defensa ante la traición del enemigo”, ha señalado la formación en un comunicado, en el que garantiza al dirigente de Hezbollah, Naim Qasem, y a la “honorable y orgullosa” ciudadanía libanesa que sus milicianos “permanecerán fieles a su compromiso hasta el último aliento”.

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Mensaje personalizado de Donald Trump a Hezbollah. (Foto: cuenta de Truth de Trump)

El presidente Donald Trump había publicado un mensaje en su red social "Truth", en el que les hacía un "pedido" especial a los combatientes de Hezbollah: “Espero que Hezbollah actúe de manera correcta y responsable durante este importante período. Será un GRAN momento para ellos si lo hacen. No más muertes. ¡Por fin debe haber PAZ!”.

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El mensaje de Donald Trump dirigido directamente a los terroristas de Hezbollah. (Foto: Cuenta de Truth de Trump)

Los militantes de Hezbollah no forman parte del gobierno del Líbano y, por eso, no se sienten involucrados en la tregua que aceptaron los gobernantes con Israel. Son aliados de Irán y pertenecen a la minoría chiita dentro del mundo musulmán.

Israel viene realizando con los líderes de esa organización lo mismo que hizo en su momento con Hamás en la Franja de Gaza: eliminarlos, sin importar en dónde se encuentren.

Hezbollah con el dedo en el gatillo

Hezbollah vuelve a marcar distancia del Estado libanés en medio de la tregua acordada con Israel, dejando en claro que sus decisiones militares no están subordinadas a lo que resuelva el gobierno de Beirut. La organización chiíta, con fuerte respaldo de Irán, ratificó en las últimas horas que mantiene su capacidad operativa intacta y que sus combatientes continúan en estado de alerta, más allá del entendimiento diplomático alcanzado entre ambos países.

El mensaje no es menor. Mientras las autoridades libanesas buscan sostener una frágil pausa en los enfrentamientos, Hezbollah se posiciona como un actor autónomo, con agenda propia y margen de acción independiente. Esta dualidad refleja una realidad estructural del Líbano: la coexistencia de un Estado formal con una fuerza político-militar que supera, en muchos aspectos, las capacidades del propio aparato estatal.

Desde la organización aseguran que la tregua no los condiciona, ya que no participaron de las negociaciones ni se consideran obligados por sus términos. En ese sentido, advierten que cualquier acción que interpreten como una amenaza será respondida sin dudar. La lógica es clara: disuasión permanente, incluso en contextos de aparente distensión.

zonas controladas por hezbollah

Hezbollah se mueve con autonomía por el territorio libanés, ignorando al gobierno nacional. (Foto: A24.com)

Para Israel, este escenario implica un riesgo constante. Aunque exista un acuerdo con el gobierno libanés, la posibilidad de ataques desde territorio vecino sigue latente. De hecho, la experiencia reciente muestra que Hezbollah ha actuado en múltiples ocasiones sin coordinación directa con las autoridades de Beirut, lo que complica cualquier intento de estabilización duradera en la frontera norte israelí.

Analistas internacionales coinciden en que esta dinámica debilita la efectividad de la tregua y eleva el peligro de una escalada inesperada. Un incidente aislado, un error de cálculo o una acción preventiva podrían reactivar el conflicto a gran escala, arrastrando nuevamente a toda la región a un escenario de confrontación abierta.

En paralelo, el rol de Irán aparece como un factor clave. Hezbollah no solo es un aliado estratégico, sino también una pieza central en su red de influencia en Medio Oriente. Esto refuerza la idea de que las decisiones del grupo responden a una lógica más amplia que excede el conflicto bilateral entre Israel y el Líbano.

Así, mientras la diplomacia intenta ganar tiempo, sobre el terreno persiste una tensión difícil de contener. La tregua existe, pero su alcance es limitado. Y en ese margen ambiguo es donde Hezbollah deja en claro que sigue siendo un actor decisivo, con capacidad de alterar el rumbo de los acontecimientos en cualquier momento. Noticia en desarrollo.

líderes por Hezbollah

Aoún (El Líbano), Trump (EE.UU.) y Netanyahu (Israel). Una tregua que solo busca neutralizar o eliminar el accionar de Hezbollah. (Foto; A24.com)

Otra tregua frágil en Medio Oriente

El Líbano fue un país que en los años 70 del siglo pasado parecía un ejemplo en la región. De hecho, a su capital, Beirut, se la llamaba la "París de Medio Oriente". Pero la crisis del petróleo de 1973, las guerras con Israel y, finalmente, la descomposición interna del país la sumieron en un proyecto de país fracasado. Hoy, sus autoridades son más formales que de hecho: tienen el reconocimiento del mundo, pero internamente no son capaces de imponer la ley y el orden.

En el Líbano, las autoridades del Estado se organizan bajo un sistema político particular llamado confesional, donde los principales cargos se reparten entre distintas comunidades religiosas. Los tres puestos clave son:

  • Presidente de la República: siempre un cristiano maronita. Es el jefe de Estado, con funciones principalmente institucionales y de arbitraje político.
  • Primer ministro: siempre un musulmán sunnita. Es el jefe de Gobierno y quien conduce la administración diaria.
  • Presidente del Parlamento: siempre un musulmán chiita. Tiene un rol central en la agenda legislativa y en los equilibrios políticos.

Sin embargo, el control efectivo del Estado libanés es limitado, y ahí está la clave para entender la situación:

El gobierno no tiene control total del territorio ni del uso de la fuerza.

La organización Hezbollah actúa como un actor paralelo, con su propio brazo militar, financiamiento y estructura de mando. En términos prácticos, Hezbollah tiene más capacidad militar que el propio Ejército libanés en algunas áreas, especialmente en el sur del país. El Estado muchas veces no puede imponer decisiones en temas de seguridad si chocan con los intereses de este grupo.

Esto ha llevado repetidas veces a Israel a invadir partes de su territorio. De hecho, hay un espacio de varios kilómetros de extensión en el sur libanés (al norte de Israel) que es una "zona de nadie": un área desprovista, mantenida como un cordón de seguridad por Israel. Así corrió lejos de la frontera a las milicias de Hezbollah.

Pero, volviendo a la tregua del momento, también tiene sus inconvenientes entre Israel y el Líbano. El gobierno de Aoun acusó a Netanyahu, solo horas más tarde de la entrada en vigencia, de haber violado ese pacto con nuevos ataques. En ese punto, Israel y Hezbollah tienen el mismo argumento: la pelea, la guerra, es entre ellos. Podrán acordar con el gobierno de Beirut, pero eso no tiene aplicación concreta o válida para Hezbollah. Para el grupo terrorista, Israel es el enemigo a atacar. Del otro lado, Hezbollah debe desaparecer, como Hamas en la Franja de Gaza.

En Medio Oriente, el concepto de "tregua" se redefine todos los días.

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