Su mensaje es larguísimo. Habló de su compromiso con el prójimo y las enseñanzas en el seno familiar. Pero eso, es difícil de creer al ver lo que hizo ante millones de personas. Miles en el estadio y los demás, en los televisores del mundo. Se aceptan las disculpas y hasta ahí. El resto del mensaje, no coincide con los hechos. Superó por mucho, la repercusión de la pareja "in fraganti" en el recital de Coldplay.
El millonario más odiado del mundo
Se trata de un empresario polaco, adinerado consejero delegado de una empresa de construcción (CEO). Ante la indignación de las redes, el empresario justificó inicialmente su acción alegando que "la vida es por orden de llegada" y amenazando con acciones legales al que le difame. Una joyita.
Con esa declaración no hizo más que avivar el fuego. Y las llamas no solo fueron contra él. También la empresa constructora comenzó a recibir reproches con tener como cabeza de sus decisiones a una persona que no tuvo el más mínimo gesto de ternura con un niño que - conviene recordarlo - le dio su gorra al tenista para que se la firmara. Jamás fue del "rápido Szcerek".
la gorra no es tuya
El CEO ya le quitó la gorra al niño y va a guardarla en una bolsa. (Foto: Captura de TV)
La secuencia de su "hurto" fue pasada una y otra vez por los noticieros del mundo. Y mucho más, por el poder multiplicador de las redes en un mundo globalizado. Como el aluvión de críticas no cesaba - al contrario - el CEO millonario, tomó su primera decisión acertada en esta caso.
No solo no repitió que es la ley del más fuerte, sino que tampoco amenazó con enjuiciar a nadie. Entonces, tras ese primer paso, absolutamente necesario, hizo lo que debió haber realizado desde el principio. Pidió disculpas.
pedido de disculpas
El pedido de disculpas del CEO de la gorra, obligado por la presión pública mundial. (Foto: Facebook del CEO Szczereck)
Y luego, según el segundo mensaje, añadió: "He devuelto el sombrero al chico y he extendido mis sinceras disculpas a su familia. Espero, al menos en pequeña medida, haber podido reparar el daño que causé" y finalizó: "Una vez más, me disculpo con todos los que decepcioné".
la gorra es tuya
Enterado del triste episodio, Majchrzak, buscó al niño y le regaló otra gorra. (Foto: A24.com)
Aunque es mejor tarde que nunca, la inercia de los mensajes reprochando su conducta siguieron llegando. Por lo tanto, de nuevo obligado, el CEO coleccionista de lo que no le pertenece tuvo que agregar una línea a su escrito por Facebook: "Por favor entienda - por el bien de mi familia, he decidido desactivar la capacidad de comentar en este post".
Esperemos que también haya desactivado su "mano larga".