Las autoridades locales lo hacen, "ampliando de manera desmesurada el número de los operadores sanitarios y no sanitarios que deberían estar en la primera línea en los hospitales y dando prioridad a los empleados de los así llamados servicios esenciales".
En esta última categoría "se inscribe quien quiera, desde los jueces y abogados hasta los sacerdotes de Taranto, incluidos los jóvenes seminaristas", destacó La Repubblica.
Ayer, el primer ministro, Mario Draghi, criticó duramente a quienes tratan de inmunizarse sin respetar el orden establecido. "¿Con qué consciencia estas personas saltan la lista de espera si saben que de esta manera ponen en riesgo a los mayores de 65 años y a los que tiene algunas fragilidades?", comentó.
El total de dosis administradas en Italia es de 12,1 millones, 3,7 millones de ellas con ambas dosis, lo que representa un 6,1% de la población, según datos recabados por el portal OurWorldInData