Guerra entre Rusia y Ucrania: un final inimaginable
Matviy volvió a Ucrania desde Argentina el 25 de julio de 2021, después de casi 24 horas de viaje con escala en París. “Cuando llegué, jamás pensé que podía pasar algo así. Al pueblo ucraniano le gusta trabajar. Ucrania no estaba económicamente tan bien, pero tampoco tan mal. Políticamente estaba tranquilo", explica.
"No pudimos prever que esto podía suceder. Uno siempre tiene fe que algo así no va a pasar”, agrega, y cuenta que tiene dos hijas que hoy se encuentran con su madre en otra región. Una de ellas nació en Argentina y es “bien porteña”.
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“Cuando vivíamos en Buenos Aires, hablábamos español y ruso. A Sofi le faltaba ucraniano y estaba con una profesora para mejorar su idioma”, detalla. En relación a los días previos al estallido bélico, asegura: “Yo estaba visitando a mis amigos y familiares; estaba trabajando en Odessa con una empresa importante y avanzando. Todo eso hasta el jueves 24 de febrero”.
Ese día, se despertó a las 5 de la madrugada y sintió la tierra temblar por una explosión. Tras eso, decidió regresar a Lutsk. “Es la ciudad donde nací, conozco cada árbol y cada callecita. Volví porque tengo mis amigos de la infancia”, afirma, y recalca la "solidaridad" entre los pobladores. "De las más trágicas situaciones, lo positivo es la unión entre los ciudadanos", sostiene.
Mientras, Matviy mantiene la guardia y espera. “No soy militar ni estuve en el ejército. Estamos haciendo prácticas de defensa para poder defendernos en cualquier momento", dice. "Jamás me imaginé estar en esta situación. Ojalá que toda esta teoría que estoy aprendiendo no me sirva nunca en la vida. La guerra es sinónimo de muerte”, concluye.