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Peligro insólito

Impactante: centenares de turistas quedaron aislados en un morro de Río por un tiroteo con los narcos

Unos 200 turistas que subió hasta el morro "Dos hermanos" para admirar el amanecer vivieron una pesadilla: debieron refugiarse en la cima por un tiroteo que se generó por un operativo policial contra el narcotráfico.

por Roberto Adrián Maidana | 20 de abril de 2026 - 16:36
Impactante: centenares de turistas quedaron aislados en un morro de Río por un tiroteo con los narcos

El morro donde quedaron aislados los turistas (Foto: Wikipedia).

El amanecer prometía una postal perfecta. Desde lo alto del morro Dois Irmãos (Dos Hermanos), el mar todavía en penumbra y la ciudad despertando, cerca de 200 turistas se habían reunido para ver salir el sol sobre Río de Janeiro. Un ritual turístico.

Pero en cuestión de minutos, la escena cambió de registro: ráfagas de fusil, helicópteros a baja altura y órdenes a los gritos. El paisaje se volvió una zona de guerra.

El episodio ocurrió este lunes en la favela de Vidigal, uno de los puntos turísticos más buscados por quienes quieren una vista panorámica de la ciudad. Allí, un operativo policial contra el narcotráfico derivó en un intenso tiroteo con integrantes del Comando Vermelho, una de las facciones criminales más poderosas de Brasil.

Lo que debía ser una experiencia turística se transformó en una trampa en altura. Un gran número de visitantes, muchos extranjeros, habían iniciado la caminata de madrugada para llegar a la cima antes del amanecer. Cuando comenzaron los disparos en la base del morro, las autoridades cerraron los accesos por seguridad. El resultado fue inmediato: los turistas quedaron aislados, sin posibilidad de descender, en medio de un escenario dominado por el sonido constante de las armas.

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Río: belleza natural, narcos y tiroteos, una combinación especial para los turistas

Es muy común que el turismo internacional, en especial desde el hemisferio norte, quiera ver cómo se vive en una favela, los barrios humildes que yerguen sobre las laderas de los morros que rodean todo Río de Janeiro. Pero al mismo tiempo, están "protegidos" o dominados por el narcotráfico. Por lo tanto, hay que "pactar o acordar" con ellos para poder entrar, visitar y salir sin tener problemas. Aunque no siempre sale bien.

Subieron por la favela con el permiso narco, desde ya, para ver un imponente amanecer sobre toda la bahía de Guanabara. Pero se encontraron con una desagradable sorpresa. La vida de los turistas corrió serio peligro.

Desde arriba, la escena era tan impactante como inquietante. Guías turísticos improvisaron protocolos de emergencia y pidieron a los visitantes que se mantuvieran agachados mientras resonaban las ráfagas. Algunos testigos relataron que el desconcierto inicial dio paso a una calma tensa cuando entendieron que se trataba de un operativo policial y no de un ataque directo contra ellos.

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El operativo tenía un objetivo claro: capturar a un jefe narco vinculado al Comando Vermelho, identificado como uno de los blancos prioritarios de las autoridades. Según fuentes policiales, el sospechoso se encontraba en la zona bajo protección de la organización. La irrupción de fuerzas especiales, apoyadas por helicópteros y vehículos blindados, desató la reacción armada de los grupos criminales, que respondieron con fuego cruzado en distintos puntos de la favela.

Como ocurre en muchos operativos de este tipo en Río de Janeiro, la respuesta de los narcos incluyó tácticas para frenar el avance policial. Durante el enfrentamiento bloquearon la Avenida Niemeyer –una arteria clave que conecta zonas turísticas como Leblon y São Conrado- utilizando un colectivo y contenedores. El corte no solo complicó el operativo, sino que dejó en evidencia la fragilidad de la frontera entre los circuitos turísticos y las áreas controladas por el crimen organizado.

Arriba, en la cima del morro, el tiempo se volvió incierto. Algunos reportes hablan de turistas retenidos durante más de media hora; otros elevan ese lapso a varias horas, dependiendo del momento en que cada grupo quedó aislado. Lo cierto es que todos compartieron la misma sensación: estar atrapados entre la belleza del paisaje y la violencia de fondo.

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Un espectáculo hasta con helicópteros militares

Finalmente, con el correr de las horas, la situación comenzó a normalizarse. No antes de que imponentes helicópteros militares recorrieran el lugar. Los turistas veían a los uniformados con sus ametralladores desplegadas en busca del Comando Vermelho.

Cerca de las primeras horas de la mañana, las fuerzas de seguridad lograron controlar el área y habilitar un descenso seguro. Los turistas bajaron escoltados, atravesando la favela todavía bajo fuerte presencia policial. No se reportaron heridos entre los visitantes, aunque el impacto psicológico fue evidente.

El operativo dejó al menos una detenida vinculada a la estructura financiera del grupo criminal, mientras que el principal objetivo no fue confirmado oficialmente como capturado.

dos hermanos mapa

El episodio vuelve a exponer una realidad incómoda en Río de Janeiro: la convivencia entre el turismo internacional y la violencia estructural en sectores de la ciudad. El Comando Vermelho, fundado en los años 70 y con miles de integrantes, mantiene una fuerte presencia en distintas favelas y protagoniza enfrentamientos frecuentes con las fuerzas de seguridad.

morro dos hermanos la foto que no fue

La foto que no fue

En ese contexto, los operativos policiales suelen desarrollarse en zonas densamente pobladas y, muchas veces, en áreas cercanas a circuitos turísticos. No es la primera vez que visitantes quedan expuestos a este tipo de situaciones. En los últimos años se registraron casos de turistas heridos o incluso muertos por balas perdidas en medio de enfrentamientos entre bandas y fuerzas del Estado.

La postal de Río de Janeiro, sus playas, sus morros, su geografía única, convive así con una dinámica de violencia que aparece de forma imprevisible. Lo ocurrido en el morro Dois Irmãos es una síntesis brutal de esa tensión: en el mismo lugar donde cientos de personas buscan una experiencia inolvidable, puede desatarse, en minutos, un escenario de guerra urbana.

Esta vez no hubo víctimas. Pero la imagen de casi 200 personas atrapadas en la cima de un morro, agachadas mientras silban las balas, deja una marca difícil de borrar. Y vuelve a plantear una pregunta que Río arrastra hace décadas: cuánto puede convivir el turismo con un conflicto que, lejos de desaparecer, sigue latiendo en el corazón de la ciudad.

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