El presidente de Irán, Masud Pezeshkian, aseguró que vengará la muerte del ayatolá Ali Jamenei, quien falleció durante los ataques estadounidenses e israelíes lanzados este sábado sobre objetivos estratégicos en Teherán.
El presidente iraní, Masud Pezeshkian, afirmó que la República Islámica responderá a los ataques coordinados de Israel y Estados Unidos en los que murió el líder supremo Ali Jamenei. Mientras tanto, se registraron bombardeos en Tel Aviv y Haifa y el gobierno israelí anticipó que ampliará su ofensiva en los próximos días.
El presidente de Irán, Masud Pezeshkian, aseguró que vengará la muerte del ayatolá Ali Jamenei, quien falleció durante los ataques estadounidenses e israelíes lanzados este sábado sobre objetivos estratégicos en Teherán.
“La República Islámica de Irán considera su deber y derecho legítimo vengar a los autores e instigadores de este crimen histórico”, afirmó Pezeshkian en un comunicado difundido por la televisión estatal. El mensaje fue interpretado como una advertencia directa tanto a Israel como a Estados Unidos, señalados por Teherán como responsables de la operación.
El presidente iraní ha asumido el liderazgo de la nación tras el asesinato de Jameneí y durante el "periodo de transición" necesario, dentro de un consejo formado también por el jefe del Poder Judicial iraní, Golamhosein Mohseni Eyei, y por un jurista del Consejo de los Guardianes, informó este domingo la agencia estatal IRNA.
Pezeshkian, en el poder desde julio de 2024, alabó el "liderazgo grande y divino" de Jameneí, que -dijo- se apoyó "en la voluntad, el voto y la opinión del pueblo", que "otorgó dignidad y honor a la nación iraní y fue una espina en el ojo de los enemigos del Islam y de Irán".
Tras los ataques iniciales contra objetivos clave en la capital iraní, se registraron bombardeos sobre territorio israelí. El vocero del Ejército de Israel, Nadav Shoshani, confirmó el impacto de misiles iraníes en Tel Aviv y también en Haifa.
Según Shoshani, hasta el momento se contabilizaron menos de diez impactos directos en Israel, frente a “cientos” de proyectiles y drones que, según denunció, Irán lanzó contra territorio israelí y otros puntos de la región. Sin embargo, los servicios de emergencia israelíes informaron oficialmente solo dos impactos confirmados: uno en Haifa y otro en Tel Aviv.
La diferencia en los números podría explicarse por la censura militar israelí, que prohíbe divulgar ubicaciones específicas de los impactos, especialmente si afectan infraestructuras estratégicas o instalaciones sensibles.
Antes de la respuesta iraní, la Fuerza Aérea israelí había ejecutado una ofensiva sobre sitios que describió como “pertenecientes al régimen terrorista” en Teherán. Fuentes oficiales señalaron que se trató de objetivos estratégicos vinculados a estructuras de mando y logística.
La muerte de Jamenei, máxima autoridad política y religiosa del país durante más de tres décadas, representa un golpe institucional sin precedentes para la República Islámica y abre un escenario de incertidumbre sobre la sucesión y la estabilidad interna.
En medio de la escalada, el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, lanzó un mensaje directo al pueblo iraní y convocó a salir a las calles para “derrocar al régimen de terror”.
“En los próximos días atacaremos miles de objetivos del régimen terrorista. Crearemos las condiciones para que el valiente pueblo de Irán se libere de las cadenas de la tiranía”, escribió en su cuenta oficial en la red social X.
El mensaje marca un giro discursivo fuerte, ya que no solo apunta a objetivos militares, sino que busca fomentar un cambio político interno en Irán, en un contexto de máxima volatilidad regional.
Con amenazas explícitas de venganza por parte de Teherán, bombardeos confirmados en territorio israelí y la promesa de una ofensiva ampliada, el conflicto entra en una fase de alto riesgo.
La posibilidad de que otros actores regionales se involucren, sumada a la intervención directa de Estados Unidos en los ataques iniciales, aumenta la preocupación internacional por una escalada mayor en Medio Oriente.
Mientras tanto, el mundo observa con atención los próximos movimientos de ambas partes. Las próximas horas serán clave para determinar si el conflicto deriva en una guerra abierta de mayor escala o si se abren canales diplomáticos que permitan contener la crisis.