Irán y EE.UU. escalan el conflicto por el Estrecho de Ormuz y ponen en jaque al mercado energético global
En medio de la guerra con Estados Unidos e Israel, Irán aseguró que el estrecho continúa abierto, aunque advirtió que restringirá el paso a buques de países considerados enemigos. Especialistas temen el impacto en los mercados el próximo lunes.
Irán y EE.UU. escalan el conflicto en Medio Oriente y ponen en jaque a los mercados y a la energía global. (Foto: Reuters)
En medio de la creciente tensión en Medio Oriente, Irán afirmó que el estratégico estrecho de Ormuz continúa abierto a la navegación internacional, aunque advirtió que restringirá el paso a buques vinculados a “países enemigos”. La declaración se da en paralelo a una fuerte escalada de amenazas entre Teherán y Estados Unidos que mantiene en vilo a los mercados energéticos globales.
La advertencia fue realizada por Ali Mousavi, representante de Irán ante la Organización Marítima Internacional (OMI), quien sostuvo que el tránsito marítimo seguirá permitido solo para aquellos países que coordinen medidas de seguridad con Teherán.
Desde Teherán intentaron enviar un mensaje ambiguo: el paso no está completamente cerrado, pero tampoco es libre. “La diplomacia sigue siendo la prioridad, pero el fin de la agresión es clave”, sostuvo Mousavi.
Sin embargo, dejó en claro que los buques asociados a países considerados enemigos no tendrán garantizado el tránsito, lo que en la práctica implica un control selectivo del paso.
Ormuz, en el centro del conflicto global
Estrecho de Ormuz
Irán respondió a la advertencia de Trump por el Estrecho de Ormuz y crece el temor en los mercados energéticos. (Foto: Reuters)
El estrecho de Ormuz es uno de los puntos más sensibles del planeta: por allí circula cerca del 20% del petróleo y del gas natural licuado del mundo. Cualquier alteración en ese corredor estratégico tiene impacto inmediato en los precios internacionales y en el abastecimiento energético global.
En ese contexto, la guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán ya provocó una fuerte caída del tránsito marítimo y generó temor a un cierre total.
La presión de Donald Trump: ultimátum de 48 horas
Trump Reuters
Las declaraciones de Irán se conocen luego de un fuerte mensaje del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien lanzó un ultimátum. “Si Irán no abre completamente el estrecho en 48 horas, Estados Unidos destruirá sus centrales eléctricas”, advirtió.
La amenaza marca una escalada directa en el conflicto, que ya lleva varias semanas y dejó más de 2.000 muertos.
Desde Irán no tardaron en responder. Autoridades militares advirtieron que, en caso de un ataque estadounidense, Teherán apuntará contra instalaciones energéticas en el Golfo Pérsico, incluyendo infraestructuras en países aliados de Washington como Arabia Saudita, Qatar y Emiratos Árabes Unidos.
Esto podría ampliar el conflicto a nivel regional y afectar de manera directa el suministro global de energía.
El escenario se volvió aún más complejo con el uso de misiles de largo alcance por parte de Irán, que amplían el alcance del conflicto. Según reportes, algunos proyectiles tendrían capacidad para alcanzar ciudades europeas como Berlín, París o Roma, lo que genera preocupación internacional.
Impacto inmediato en los mercados: suben el petróleo y el gas
Refinería de petróleo
Refinería de petróleo. (Foto: Reuters)
La tensión ya se tradujo en consecuencias económicas. El petróleo alcanzó su nivel más alto en casi cuatro años; el gas en Europa subió hasta un 35%, y los mercados enfrentan una alta volatilidad.
Analistas advierten que el ultimátum de Trump actúa como una “bomba de relojería” para los mercados, con riesgo de caídas bruscas y nuevos picos en los precios de la energía.
Mientras tanto, algunos buques de países con relaciones diplomáticas más estables con Irán lograron atravesar el estrecho sin inconvenientes, lo que refuerza la idea de un control selectivo del tránsito marítimo. Sin embargo, el equilibrio es frágil.
Cualquier incidente o escalada podría derivar en un cierre total del estrecho, lo que significaría la peor crisis energética global desde la década del 70.