Israel y Líbano acordaron este martes avanzar hacia negociaciones directas tras una reunión diplomática en Washington D. C., mediada por Estados Unidos. Este es un nuevo intento por reducir la tensión en Medio Oriente.
El portavoz del Departamento de Estado, Tommy Pigott, dijo que las partes mantuvieron “conversaciones productivas” orientadas a definir los próximos pasos para abrir un canal formal de diálogo.

Reunión entre el embajador de Israel en Estados Unidos, Yechiel Leiter (izquierda); el secretario de Estado de EE UU, Marco Rubio (centro); y la embajadora de Líbano en EE UU, Nada Hamadeh Moawad, junto a otros altos cargos estadounidenses, este martes en Washington.Associated Press/LaPresse (APN)
Israel y Líbano acordaron este martes avanzar hacia negociaciones directas tras una reunión diplomática en Washington D. C., mediada por Estados Unidos. Este es un nuevo intento por reducir la tensión en Medio Oriente.
Según informó el portavoz del Departamento de Estado, Tommy Pigott, las partes mantuvieron “conversaciones productivas” orientadas a definir los próximos pasos para abrir un canal formal de diálogo entre ambos países.
El encuentro contó con la presencia de altos funcionarios, entre ellos el secretario de Estado Marco Rubio, junto a representantes diplomáticos de Israel y el Líbano en Estados Unidos.
El anuncio marca un giro en el escenario regional, donde los enfrentamientos indirectos y las tensiones en la frontera habían impedido avances concretos hacia una negociación directa.
El impulso diplomático se da en paralelo a un contexto más amplio de crisis regional, atravesado por el conflicto con Irán y el impacto del bloqueo en el estratégico estrecho de Ormuz.
En ese escenario, el presidente Donald Trump reactivó contactos indirectos con Teherán, con el objetivo de negociar un nuevo acuerdo que limite su programa nuclear.
Las conversaciones entre Washington y Teherán avanzan con mediación de países como Turquía, Omán y Pakistán, aunque todavía sin una sede confirmada. Entre las opciones aparecen Islamabad o Ginebra.
El principal obstáculo sigue siendo el plazo para el enriquecimiento de uranio: mientras Estados Unidos exige postergarlo hasta 2046, el régimen iraní propone hacerlo hasta 2031. Esta diferencia clave mantiene trabado el proceso diplomático y retrasa la posibilidad de una nueva ronda formal de negociaciones.
El doble frente de diálogo, entre Israel y Líbano, y entre Estados Unidos e Irán, refleja un momento de alta complejidad geopolítica, donde los avances diplomáticos conviven con tensiones militares y económicas.
El resultado de estas negociaciones podría redefinir el equilibrio en Medio Oriente en medio de una crisis que sigue sin una resolución clara.