Israel y Líbano se encuentran en Washington para negociar el fin de la guerra y el futuro de Hezbollah
Es la otra guerra en Medio Oriente. Israel y Líbano se reúnen este martes con sus representantes en Estados Unidos. Discutirán cómo terminar de una vez con la amenaza permanente que supone para Israel las operaciones de Hezbollah desde el sur libanés.
La reunión entre israel y El Líbano, en Washington, con Hezbollah como centro. (Foto: A24.con)
Las negociaciones entre Israel y Líbano por el futuro de Hezbollah comienzan en medio de una escalada militar que amenaza con desbordar cualquier intento diplomático. Con mediación de Estados Unidos, enviados de ambos países se reúnen este martes en Washington, en un hecho inédito desde los años 80, con el objetivo de avanzar hacia un alto el fuego y discutir el desarme del grupo chiita. El grupo terrorista es un aliado incondicional de Irán.
En el marco de la guerra entre Estados Unidos y Irán, Hezbollah atacó varias veces sobre Israel. La respuesta del gobierno de Netanyahu fue igual a la que hizo contra Hamas tras el ataque desde la Franja de Gaza. Avanzaron militarmente sobre el sur libanés y atacaron varios de los refugios de los líderes de Hezbollah para asesinarlos.
Sin embargo, el proceso nace condicionado. Israel mantiene su ofensiva en el sur libanés y dejó en claro que no está dispuesto a negociar un cese inmediato de hostilidades, sino que prioriza la eliminación de la capacidad militar de Hezbollah.
Del otro lado, el gobierno libanés busca precisamente lo contrario: frenar los ataques y aliviar una crisis humanitaria que ya dejó miles de muertos y más de un millón de desplazados. Pero el gobierno libanés tiene un grave problema. Es casi una formalidad, su capacidad para imponer el orden y el poder en todo el país es muy débil. Sin embargo, Israel eligió negociar con Líbano para evitar tener un diálogo directo con los terroristas.
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El principal obstáculo es Hezbollah. El grupo, respaldado por Irán, rechazó de plano las negociaciones y advirtió que no reconocerá ningún acuerdo que surja de ellas. Incluso llamó al gobierno libanés a retirarse de las conversaciones, calificándolas de “inútiles”.
En este contexto, las conversaciones aparecen más como un intento de contención que como una vía concreta hacia la paz. La continuidad de los combates y la falta de consenso sobre condiciones básicas - alto el fuego, retirada israelí y desarme de Hezbollah - anticipan un proceso frágil, con escasas garantías de éxito y alto riesgo de una nueva escalada regional.
mapa de israel y El líbano.
El mapa de Israel y El Líbano. Tropas israelíes avanzan sobre el norte libanés para neutralizar los ataques de Hezbollah. (Foto: A24.com)
Mediodía clave en Washington por Medio Oriente
A las 12, hora Argentina, comenzarán las reuniones en Washington. Un solo dato muestra lo importante que son. Desde 1993 no hay ninguna clase de encuentro bilateral entre ambos países. Esta vez, el centro de la reunión será el futuro de Hezbollah. Israel quiere terminar de tener la preocupación constante con esa organización terrorista desde el sur libanés.
El punto de partida es una fuerte divergencia entre las partes. El gobierno libanés llega a las conversaciones con una prioridad clara: alcanzar un alto el fuego inmediato que frene los ataques israelíes y permita aliviar la crisis humanitaria en el sur del país. Líbano busca que este cese de hostilidades sea la base para avanzar luego en negociaciones más amplias. Entre otras cosas, el gobierno podría tener la chance de ser reconocido seriamente en la comunidad internacional.
Israel, en cambio, sostiene una postura opuesta. El gobierno de Benjamín Netanyahu rechaza discutir un alto el fuego en esta etapa y exige como condición central el desarme de Hezbollah, al que considera la principal amenaza en su frontera norte.
El origen de estas conversaciones también está ligado al escenario más amplio de la región. Un reciente acuerdo de alto el fuego entre Estados Unidos e Irán incluyó, según Teherán, la situación en Líbano, algo que Israel niega. En ese marco, analistas sostienen que Beirut fue utilizado como “moneda de cambio” en las negociaciones internacionales, lo que explica la urgencia de Washington por abrir un canal directo entre las partes y evitar que Irán capitalice cualquier avance diplomático.
los negociadores
Cumbre de embajadores: Nada Hamadeh, la representante libanesa ante los Estados Unidos y Yechiel Leiter, representante diplomático de Israel en Washington. (Foto: Gentileza Times of Israel)
Mientras tanto, la guerra sigue. Los ataques israelíes sobre territorio libanés dejaron miles de muertos y más de un millón de desplazados desde marzo, en una ofensiva dirigida principalmente contra posiciones de Hezbollah.
El rol del grupo chiita es, justamente, el principal obstáculo. Hezbollah rechaza de plano las conversaciones y advierte que no reconocerá ningún acuerdo que surja de ellas, al tiempo que exige un alto el fuego previo y la retirada israelí.
En este escenario, las negociaciones aparecen más como un intento de contención que como una solución inmediata. La falta de consenso sobre cuestiones básicas - alto el fuego, desarme de Hezbollah y soberanía libanesa - refleja la profundidad del conflicto.
Por ahora, el diálogo avanza bajo la sombra de la guerra, con pocas certezas y alto riesgo de que la escalada continúe. En medio de la inestabilidad de la situación entre Irán e Israel.