"Se trata de una medida extraordinaria, adoptada para proteger la seguridad nacional y prevenir posibles repercusiones para nuestro país. La medida permanecerá en vigor únicamente durante el tiempo necesario, prestando especial atención a limitar cualquier impacto sobre los flujos turísticos del verano", afirmó.
La primera ministra también expresó el respaldo de Italia a eventuales iniciativas de la Unión Europea para colaborar con España en el control de sus fronteras exteriores.
"Italia está dispuesta a apoyar toda iniciativa europea de respaldo a las instituciones españolas que sea necesaria para restablecer el pleno control de las fronteras exteriores de la Unión Europa y afrontar con determinación la situación actual", señaló.
Además, remarcó que "defender las fronteras significa defender la seguridad de los ciudadanos, combatir la inmigración irregular y golpear a las redes criminales que trafican con seres humanos".
La decisión provocó una fuerte reacción política en España y profundizó las diferencias entre ambos gobiernos sobre la gestión migratoria.
El foco de la discusión gira en torno a la responsabilidad compartida de los países europeos frente a los flujos migratorios y a los principales puntos de ingreso al continente, entre ellos Ceuta y la isla italiana de Lampedusa.
La tensión aumentó luego de que el viceprimer ministro y canciller italiano, Antonio Tajani, cuestionara la política migratoria del Ejecutivo español y afirmara que Madrid había otorgado la ciudadanía española y europea a más de 500.000 inmigrantes irregulares.
La respuesta del Gobierno español
El Gobierno español rechazó esas declaraciones y aclaró que las medidas adoptadas por Sánchez consistieron en la regularización de personas que ya residían y trabajaban en el país, sin que ello implicara la concesión de la ciudadanía.
En ese contexto, el ministro de Asuntos Exteriores de España, José Manuel Albares, convocó al embajador italiano en Madrid y calificó como "impropio" el mensaje de Tajani. Además, reclamó solidaridad europea frente a la crisis migratoria y cuestionó el uso político del tema.
Según explicó Albares, la situación en Ceuta no está vinculada con los procesos de regularización impulsados por el Gobierno español, sino con una reciente sentencia de la Corte Suprema que impide repatriar a las personas que ingresan a nado al territorio español.
La controversia entre Madrid y Roma se produjo mientras continúan los debates en la Unión Europea sobre cómo afrontar el aumento de los flujos migratorios y reforzar el control de las fronteras exteriores del bloque.