En ese contexto, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, realizó una visita a Ceuta acompañado por el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, para supervisar la situación sobre el terreno.
Una mujer corre junto con otros refugiados, mientras un grupo de soldados custodia la escena (Foto: Reuters).
Una frontera estratégica para Europa
Ceuta y Melilla son los únicos territorios de la Unión Europea con frontera terrestre directa con África. Ambas ciudades, ubicadas sobre la costa norte de Marruecos y con una población cercana a los 85.000 habitantes cada una, suelen registrar intentos de ingreso de migrantes que buscan llegar a territorio europeo.
Sin embargo, el volumen registrado en esta ocasión no tiene antecedentes recientes. El Ejecutivo español calificó el episodio como la crisis migratoria más importante que enfrenta el país desde, al menos, 2021.
El ministro de Política Territorial, Ángel Víctor Torres, atribuyó parte del aumento de llegadas a una reciente resolución del Tribunal Supremo español, que estableció que los migrantes interceptados en el mar cuando intentan alcanzar Ceuta o Melilla no pueden ser devueltos automáticamente mediante el procedimiento especial aplicado hasta ahora.
Mientras el paso permanecía prácticamente bloqueado, miles de migrantes siguieron llegando durante la noche a la localidad marroquí de Fnideq, conocida en España como Castillejos. Aunque la mayoría de los intentos de cruzar fueron frustrados por el fuerte despliegue de seguridad, numerosos grupos continuaban buscando rutas alternativas por la costa e incluso preparaban cruces a nado.
Entre quienes aguardaban una oportunidad para avanzar había hombres, mujeres y niños provenientes tanto de Marruecos como de distintos países del África subsahariana.
Uno de ellos, Brahim, de 32 años, explicó que había viajado desde Tánger con la esperanza de ingresar por el paso fronterizo, pero al llegar encontró el acceso prácticamente cerrado.
Críticas por el operativo y recursos insuficientes
La Asociación Unificada de Guardias Civiles (AUGC) cuestionó la respuesta desplegada durante la primera jornada de la crisis. Según denunció en la red social X, el número de agentes destinados a custodiar la frontera era insuficiente para contener una llegada de semejante magnitud.
En paralelo, organizaciones que trabajan con personas migrantes reclamaron una revisión integral de la política migratoria española. En un comunicado conjunto advirtieron que la capacidad de acogida de Ceuta se encuentra desbordada y reclamaron medidas que prioricen el respeto de los derechos humanos.
Pedro Sánchez, en conferencia de prensa, luego de visitar la región (Foto: Reuters).
El impacto político llega al resto de Europa
La crisis también abrió un nuevo frente diplomático dentro de la Unión Europea. La primera ministra italiana, Giorgia Meloni, afirmó que su país estaba dispuesto a adoptar medidas extraordinarias para proteger sus fronteras e incluso planteó la posibilidad de suspender temporalmente el funcionamiento del Espacio Schengen respecto de España.
A esas declaraciones se sumó el ministro italiano de Asuntos Exteriores, Antonio Tajani, quien responsabilizó a la política migratoria del gobierno español por incentivar las llegadas irregulares. Según sostuvo, la regularización de cientos de miles de inmigrantes habría generado un efecto llamada y favorecido las redes de tráfico de personas.
Con información de Reuters