Elecciones en Chile

Kast y Boric van a balotaje por la presidencia en Chile: la derecha vs. la izquierda definen las elecciones

El país trasandino abandonó la moderación que mantuvo desde 1990 y ratificó su propia "grieta". Los partidos tradicionales quedaron desplazados.
Roberto Adrián Maidana
por Roberto Adrián Maidana |
Chile tendrá una segunda vuelta electoral para elegir presidente entre dos extremos ideológicos de la sociedad (Foto: Página oficial de Kast)

Chile tendrá una segunda vuelta electoral para elegir presidente entre dos extremos ideológicos de la sociedad (Foto: Página oficial de Kast)

Vamos a elegir entre libertad y comunismo, vamos a elegir entre democracia y comunismo", la frase es de José Antonio Kast, al conocer que resultó primero en las elecciones presidenciales de Chile, que se definirán en un balotaje. Pero es el mejor ejemplo de la división que vive el país trasandino, que parece haber abandonado la moderación política que tuvo desde 1990.

El candidato derechista por el Partido Republicano obtuvo un 27,91% de los votos y resultó la primera minoría, con lo que se garantizó su participación en la segunda vuelta para el próximo 19 de diciembre. Es para muchos una réplica de Jair Bolsonaro, el presidente brasileño.

El segundo lugar fue para el izquierdista Gabriel Boric, con el 25,82%. El candidato de Convergencia Social, conformado por el Frente Amplio que tiene el apoyo del Partido Comunista chileno.

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Chile se polariza. La segunda vuelta electoral para elegir presidente será entre el candidato de derecha Kast y el izquierdista Boric (Foto: SERVEL, servicio electoral de Chile)

Chile se polariza. La segunda vuelta electoral para elegir presidente será entre el candidato de derecha Kast y el izquierdista Boric (Foto: SERVEL, servicio electoral de Chile)

Un país polarizado y fragmentado

La primera vuelta electoral dejó esos dos rasgos como los más distintivos. El pase al balotaje de Kast y Boric era esperado. Pero sorprendió el bajo nivel de votos que logró cada uno de los dos candidatos. Juntos, llegan apenas al 53% del electorado.

También consagró lo que se viene manifestando desde el estallido social de octubre de 2019: La sociedad chilena está muy dividida porque el crecimiento de la macroeconomía se dio a expensas de mantener una gran desigualdad.

Es por eso que el ganador de la primera vuelta sorprendió con una breve pero contundente campaña. Creó una formación electoral y le llamó Partido Republicano, clara referencia a los sectores conservadores norteamericanos con Donald Trump como modelo. Además, anticipó que en caso de llegar a la presidencia recuperará lo que él entiende como los "valores tradicionales" del país. Esto lo asocia a una suerte de peligrosa nostalgia por el Chile en tiempos del general Pinochet.

En el otro extremo del arco político aparece Gabriel Boric, el joven diputado de solo 35 años, el candidato presidencial más joven en la historia del país trasandino. Basó su campaña capitalizando las movilizaciones populares a fines de 2019 y luego con el triunfo de la izquierda en la convención constituyente. En los últimos meses no pudo sumar más votos de lo que preveían las encuestas y finalizó en el segundo lugar.

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A la caza del 45% del electorado "independiente"

El porcentaje supera incluso la reñida elección en primera vuelta entre Lagos y Lavín. Es por eso que desde este domingo por la noche, sus mensajes apuntaron claramente a esa masa de votos que definirán el nombre del próximo presidente para Chile.

Boric, parece destinado a moderar las proclamas del Partido Comunista, sus socios en esta coalición izquierdista. Cualquier voto es bienvenido desde ahora. Es lo que se desprende de su mensaje principal: "No caigamos en ninguneo ni desprecio por quienes optaron por otras alternativas, debemos escuchar y entender por qué tomaron otras alternativas”, dijo al quedar oficializada su participación en el balotaje.

Por su parte, el sorprendente José Antonio Kast envió una clara señal de acercamiento a las dos formaciones tradicionales que se alternaban en el poder desde 1990. Yasna Provoste, la democristiana de la concertación llegó en 5 lugar, muy lejos de lo esperado. Por su parte, el candidato oficialista - prohijado por Sebastián Piñera - Sebastián Sichel, llegó cuarto, recuperó algo de la mala elección que le auguraban las encuestas.

Hacia ellos va el mensaje de Kast: "Hoy, entre todos, hemos interpretado a una mayoría de chilenos y chilenas que quiere un país tranquilo y seguro”.

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El candidato fantasma

La Prueba final de la caída de las alianzas moderadas tiene nombre y apellido: Franco Parisi logró un impensable tercer lugar con el 12,80% de los votos. Ni siquiera está en chile, vive en Estados Unidos por una demanda en su país por no pagar los gastos de alimentación de sus hijos. De regresar a Chile no sería arrestado, pero ya no podría abandonar el país. Aún con esa "extraña" situación - condenable socialmente - logró desplazar a los dos candidatos de la "moderación".

La cuestión mapuche

Es otro dato muy importante que dejó esta primera vuelta. En la región de la Araucanía, José Antonio Kast obtuvo un claro primer lugar, con el 42,16%. Fue la región del país en la que el candidato de extrema derecha cosechó mayor porcentaje de votos.

En esa región están las provincias de Cautín y Malleco, los focos principales de los problemas con un sector de los mapuches. Kast logró captar la mayoría de los votos de la zona prometiendo que "regresará el orden a todo Chile".

¿División o reencuentro?

Esa será la clave para el balotaje. Apostar por tensar aún más la polaridad dentro de la sociedad o bajar un mensaje hacia una nueva "voluntad común". La que debe surgir de la nueva constitución que tendrá Chile.

Un dato más: La participación electoral estuviera por debajo del 50%. Una mala señal para la sociedad trasandina. Kast y Boric tienen un mes para elegir un modelo para los próximos 4 años: profundizar la grieta o tender puentes en la sociedad.

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