Tomás Valentín Gómez tiene 27 años, nació en San Luis y desde muy chico estuvo vinculado con la Iglesia. A los cinco años comenzó a ayudar en el altar de su parroquia y, con el tiempo, desarrolló una particular fascinación por las vestimentas utilizadas por los sacerdotes. Esa curiosidad terminó convirtiéndose en un oficio que ahora lo llevó hasta el papa León XIV.



