Ahora, llegan más datos reveladores desde Sudáfrica. Alex Sigal, experto en este virus del Africa Health Research Institute en Durban, Sudáfrica, encabezó un estudio que determinó: "Tal vez eliminar Delta sea algo bueno, y estamos buscando algo con lo que podamos vivir más fácilmente y que nos perturbe menos que las variantes anteriores".
La noticia tiene un rebote similar en el hemisferio norte. Carl Pearson, investigador del London School of Hygiene & Tropical Medicine, confirmó que la misma situación se está presentando en el Reino Unido. Ese país europeo fue el epicentro de la variante Delta. Pero en el mes de diciembre se produjo un cambio. Ómicron avanza y por decirlo de manera llana, le "roba los contagios" a la variante Delta.
Si todo sigue como hasta ahora, puede ser una buena noticia. Se contagia más, pero tiene consecuencias muy leves. "A medida que Ómicron sube, se constata el descenso de Delta", reveló Carl Pearson.
También en Estados Unidos
Nathan Grubaugh, de la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Yale, comprobó que se trata de una lucha por la supervivencia de las mutaciones. "Mientras Ómicron crece exponencialmente, desplaza a Delta de su capacidad para hallar personas a quienes contagiar", apunta Grubaugh.
Ómicron también puede infectar a las personas vacunadas y a las que se habían enfermado con variantes anteriores. Las experiencias con pacientes infectados por esta nueva variante han dado resultados alentadores.
Los resultados de laboratorio demostraron que las personas recuperadas "guardan" una gran cantidad de anticuerpos contra la variante nueva. Pero lo más importante llegó después. Esas defensas, son igualmente efectivas contra la variante Delta.
En cambio, los anticuerpos generados por quienes se enfermaron con la variante Delta, ofrecen menor protección contra Ómicron, por eso las reinfecciones.
¿Casi como una vacuna?
Para los investigadores, padecer el contagio por Ómicron tiene una ventaja clave en medio de la pandemia. Primero, no es tan grave como las variantes anteriores. En segundo lugar - y esto es fundamental - los anticuerpos que se generan en nuestro organismo están mejor "preparados" para rechazar otras mutaciones de coronavirus.
Si esto es cierto, queda por ver qué pasará con las personas no vacunadas que se infecten por primera vez con Ómicron. Una vez que las personas obtienen inmunidad a esta variante, la selección natural puede favorecer nuevas mutaciones con una peligrosidad desconocida.
Por eso, la importancia de seguir desarrollando y aplicando las vacunas.
Para los investigadores esta "cobertura" de Ómicron frente a Delta abre tres opciones ante el coronavirus.
- Que termine imitando a la gripe, con una variante estacional que empuja a la anterior, año tras año.
- Que sea como la fiebre del dengue, coexistiendo varias variantes que evaden diferentes anticuerpos, lo que lleva a las personas a enfermarse cada pocos años por uno de ellos.
- La tercera posibilidad es la más deseable: que se convierta en una enfermedad que se pueda prevenir fácilmente con la vacunación.