Ante las dificultades, los pilotos solicitaron autorización para ascender y buscar una zona con mejores condiciones para continuar el vuelo. Sin embargo, la situación se agravó rápidamente y la aeronave comenzó a perder altura de manera descontrolada.
De acuerdo con los datos conocidos durante la investigación, el Learjet llegó a descender a una velocidad cercana a los 10.000 metros por minuto, una caída extremadamente pronunciada que terminó con el avión estrellándose cerca de un parque de casas rodantes.
El impacto provocó una enorme bola de fuego y dejó la aeronave prácticamente destruida. Los investigadores también analizan el papel que pudieron haber tenido las condiciones meteorológicas, porque las tormentas registradas en Florida dificultaron las tareas de recuperación de restos y demoraron el trabajo de los peritos.
Las estremecedoras últimas palabras de los pilotos antes de la tragedia
Uno de los aspectos más dramáticos del accidente surgió de las comunicaciones de la tripulación con el control aéreo durante los últimos instantes del vuelo. Según la información difundida, el comandante Jeff Gregory, de 55 años, fue escuchado recitando el Padrenuestro segundos antes de que la aeronave se precipitara.
Por su parte, la copiloto Nathalia Filgueiras, de apenas 20 años, habría pronunciado una frase desesperada mientras intentaban enfrentar la emergencia: “Nos vamos a estrellar. Se nos acaba el tiempo”.
La tragedia provocó la muerte de las nueve personas que viajaban a bordo del Learjet 60.
Filgueiras había obtenido su licencia de piloto cuando todavía cursaba la escuela secundaria, mientras que Gregory contaba con una extensa trayectoria en la aviación. Las comunicaciones forman parte de los elementos que permitirán reconstruir qué ocurrió dentro de la cabina y cómo reaccionó la tripulación frente a la pérdida de control.
Quiénes eran las nueve víctimas del accidente aéreo
La tragedia provocó la muerte de las nueve personas que viajaban a bordo del Learjet 60, entre ellas una familia de Texas, dos niños pequeños, amigos cercanos y los integrantes de la tripulación.
Entre las víctimas se encontraban el empresario tecnológico Adam Robinson, de 44 años, su esposa, la empresaria y ceramista Helen Sharp, y sus hijos Emma, de 4 años, y Charlie, de apenas 2.
También fallecieron Rachael Reed y Charmi Fehr, amigas de la familia; la niñera Anita Maria Cetina; el piloto Jeff Gregory y la copiloto Nathalia Filgueiras. La muerte de los dos pequeños y de todos los ocupantes convirtió el accidente en una tragedia que generó una fuerte repercusión.
Así fue el accidente de avión en Florida en el que murieron una familia, su niñera, una pareja de amigos y los dos pilotos. (Foto: Reuters)
Qué investigan ahora los especialistas y cuál es la principal incógnita
La NTSB continúa reuniendo pruebas para establecer qué provocó la caída del avión. Los especialistas revisan los registros de mantenimiento, los antecedentes de la tripulación y el funcionamiento de los sistemas de la aeronave.
Uno de los principales interrogantes es determinar si el desprendimiento del elevador izquierdo fue el origen de la emergencia o una consecuencia de la pérdida de control.
Además, los investigadores intentan recuperar los registradores de vuelo, aunque advirtieron que la profundidad del cráter y la destrucción de la aeronave podrían complicar la búsqueda.
Por el momento, no existe una conclusión definitiva sobre las causas del accidente. Los especialistas deberán establecer qué ocurrió primero: la posible falla estructural, la pérdida de control o una combinación de factores vinculados con las condiciones meteorológicas.