Los videos son muy duros. Muestran la potencia de la combinación de un fenómeno como un terremoto con una inundación que siguió casi inmediatamente.
Un terremoto provocó que una enorme inundación arrasara parte de las aldeas de Nepal que quedaron devastadas ante la violencia de la combinación de dos fenómenos.

La imágenes de la tragedia con más de 100 muertos en Nepal. (Foto: Reuters)
Los videos son muy duros. Muestran la potencia de la combinación de un fenómeno como un terremoto con una inundación que siguió casi inmediatamente.
Esto llevó a que el saldo provisorio sea de más de 100 muertos y ya son más de 1.000 las que permanecen desaparecidas después de que una inundación repentina y un alud de barro arrasaran varias localidades y provocaran graves daños en caminos e infraestructura en la frontera entre Nepal y el Tíbet.
La inundación se produjo durante las primeras horas del miércoles en Rasuwa, al norte de Katmandú, la capital de Nepal. La información preliminar indica que el desastre habría sido provocado por un terremoto que desencadenó una avalancha, con grandes cantidades de nieve derretida que terminaron desembocando en el río Bhote Koshi.
Los operativos de búsqueda y rescate se desarrollan a ambos lados de la frontera. Según el Ejército de Nepal, hasta el momento 88 personas fueron rescatadas.
Los medios estatales chinos, que informan desde el Tíbet, señalaron que también se registraron numerosas víctimas. Funcionarios nepalíes anticiparon que el desastre podría provocar una pérdida de vidas de "enorme escala".
Las autoridades trabajan además para determinar el paradero de 579 turistas, entre ellos 466 extranjeros provenientes de 28 países. De los turistas que todavía no fueron localizados, 113 son nepaleses, 54 estadounidenses y 33 ciudadanos británicos, según informó la Policía.
El conflicto tiene este origen: el Tíbet está bajo control de China, mientras que Nepal comparte una extensa frontera con la región autónoma tibetana y mantiene vínculos históricos, culturales y comerciales con ella.
Durante siglos, el Tíbet funcionó con distintos grados de autonomía respecto de los grandes imperios de la región. Nepal tuvo relaciones comerciales y religiosas muy estrechas con el Tíbet, especialmente a través de las rutas del Himalaya. Incluso hubo conflictos entre ambos territorios por cuestiones comerciales y tributarias.
La situación cambió radicalmente en 1950, cuando las fuerzas de la República Popular China ingresaron en el Tíbet. En 1951, las autoridades tibetanas firmaron el llamado Acuerdo de los Diecisiete Puntos, que formalizó la incorporación del territorio a China. Desde entonces, Beijing considera al Tíbet una parte inseparable de su territorio.
Nepal reconoce actualmente la soberanía china sobre el Tíbet y mantiene una política de "una sola China". Sin embargo, la cuestión tibetana tiene importancia para Katmandú porque Nepal alberga a miles de refugiados tibetanos y comparte una frontera estratégica con China.
Para Beijing, esta frontera es especialmente sensible porque busca impedir que grupos independentistas tibetanos utilicen territorio nepalés para realizar actividades contra el gobierno chino.