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Enfrentamientos entre la policía y grupos anticuarentena en Alemania (Foto: AP)
Críticas de comerciantes y ciudadanos de a pie
El anuncio de cierres durante la Semana Santa provocó una catarata de críticas. Empresarios y comerciantes argumentaron que no harían a tiempo a tomar las medidas que se le pedía para cerrar tan rápidamente, además de las objeciones a sufrir nuevas pérdidas económicas para las diferentes actividades.
También los ciudadanos se quejaron porque ya habían previsto desplazamientos, incluso fuera de su país durante esa fecha.
Hasta los integrantes de su partido, la poderosa CDU (democristiana) advirtieron a la canciller de lo inconveniente de la medida. El próximo 26 de septiembre habrá elecciones en Alemania para elegir a su sucesor en el gobierno federal. El partido gobernante, según las últimas encuestas, perdió 10 puntos de adhesión desde el inicio de este 2021.
Algunos diputados criticaron que, justamente, un partido cristiano obligara al cierre de los servicios religiosos en plena Semana Santa.
Los alemanes, como todo el planeta en general, están extenuados por la prolongación de la pandemia y desencantados por los problemas logísticos con las vacunas.
Tal vez por eso, Merkel aceptó que no había tiempo para evaluar el impacto en horas de trabajo perdidas, salarios caídos y la situación de tiendas y comercios ante el confinamiento que propiciaba. Ahora, quedó anulado.
"Al fin y al cabo, soy la responsable de lo que hace el gobierno", finalizó Merkel.
Una sinceridad que debería ser imitada por los líderes políticos.