Sin embargo, la ayuda está bloqueada porque el Gobierno todavía elabora "una base de datos consolidada" de los beneficiarios.
"Solo espere la entrega incluso si se retrasa, llegará y no pasará hambre. No morirá de hambre", aseguró Duterte, que, junto a todo su Gabinete, se encuentra en cuarentena desde la semana pasada luego de que el jefe del Estado Mayor Conjunto del Ejército diera positivo por coronavirus.
Defensores de derechos humanos y grupos civiles han denunciado este jueves las palabras del presidente, que se regaron rápidamente por las redes sociales, donde la etiqueta #OustDuterte (Fuera Duterte) es tendencia desde anoche.
"Estamos seriamente alarmados de que las palabras del presidente, que se traducirán en formas peores y más brutales de violaciones de los derechos humanos, represión y violencia estatal en los próximos días", lamentó la organización de derechos humanos Karapatan.
El grupo estudiantil CEGP indicó que "no se puede esperar que la gente permanezca en silencio si sus estómagos se revuelven" y advirtió al Gobierno que "no deben aferrarse a planes fascistas y militaristas contra una nación azotada por el hambre y en enojo contra un régimen incompetente".
Además, Human Rights Watch (HRW) denunció días atrás que las personas que violan la cuarentena estaban siendo obligadas a pasar su detención en jaulas de perros o al rayo del sol.
En Filipinas se han detectado 2.633 casos de los cuales 107 han muerto y 51 se han recuperado, según datos de la Universidad Johns Hopkins.
Duterte tiene una larga historia de frases y acciones controvertidas, incluyendo su brutal lucha contra las drogas, dichos homófobos, bromas sobre violaciones de mujeres e insultos a líderes y dignatarios internacionales, entre ellos el papa Francisco, al que llamó una vez "hijo de puta".
Foto: EFE (archivo)