"Se ha desatado una verdadera guerra contra Rusia", dijo Vladimir Putin en la celebración del "Día de la Victoria", como homenaje a la rendición de la Alemania nazi ante el ejército rojo en la segunda Guerra Mundial.

Vladimir Putin acusó a occidente de querer eliminar a Rusia. (foto: Captura de TV)
"Se ha desatado una verdadera guerra contra Rusia", dijo Vladimir Putin en la celebración del "Día de la Victoria", como homenaje a la rendición de la Alemania nazi ante el ejército rojo en la segunda Guerra Mundial.
"Hoy la civilización se encuentra de nuevo en un punto de inflexión" sostuvo el líder del Kremlin en la Plaza Roja de Moscú.
Pese a ser el responsable de la invasión a Ucrania el 24 de febrero de 2022, usó el estrado para defenderse y apuntar a Occidente por haber olvidado quien fue determinante para el éxito de los aliados contra el tercer Reich.
En su mensaje no dejó una puerta abierta por donde avanzar hacia la paz con Ucrania. "Protegeremos a la gente del Donbás" expresó el presidente ruso.
Putin invadió Ucrania por ese territorio y el gobierno de Volodimir Zelensky exige que se retire de todas las tierras ocupadas como condición "sine qua non" para iniciar una diálogo para la paz.
El año anterior, cuando la invasión llevaba poco más de dos meses, Putin le dio un tono enérgico y victorioso a su discurso. La ofensiva de las tropas no se detenía y Kiev, la capital de Ucrania, estaba bajo el bombardeo ruso. Si el plan era un rápido triunfo, anexar territorio y remover a Volodimir Zelensky, parecía que todo marchaba bien.
Pero en ese mes de mayo del 22, cuando los Estados Unidos y la OTAN se comprometieron activamente en la defensa de Ucrania, la ofensiva rusa se empantanó. Hoy Kiev soporta bombardeos, pero no parece estar en peligro su gobierno nacional.
El este de ese país es el epicentro de la lucha, con la determinante resolución que pueda tener la ciudad de Bajmut. Para los rusos supondría quebrar las defensas de Ucrania y proyectarse al centro del país. Para Kiev, ganar ese enclave dejaría como próximo paso una etapa clave: cruzar hacia el río Dniéper hacia el este y comenzar el intento de reconquista del Donbás.
Por eso Putin anunció desde la plaza Roja de Moscú que seguirá defendiendo a los rusos que se encuentran en esa región de Ucrania y que por sobre todas las cosas, la seguridad de Rusia jamás estará comprometida.
El otro eje de su discurso fue el de presentarse como víctima de una conjura internacional. Ignorando que es el presidente del país invasor de otra nación soberana e independiente. Habló de los bloqueos, el boicot económico y la ayuda decisiva que se le da en materia militar y económica a Ucrania.
Reiteró que occidente - víctima de "rusofobia" - quiere acabar con la Federación Rusa. Para que nadie dude se su vocación por la cooperación internacional, Putin exclamó: "Para Rusia no hay naciones enemigas ni en Occidente ni en Oriente". Mientras hablaba, otra andanada de bombas caía sobre Kiev, la capital de Ucrania.
Durante el desfile, marcharon 100.000 soldados del ejército, la marina y la fuerza aérea. Pero esta vez no hubo aviones, ni vehículos especiales ni misiles. Apenas un solo tanque, acompaño a las tropas. El desfile llegó en el momento en que se cuestiona a Putin por el apoyo logístico y suministro de artefactos para la guerra en Ucrania. Eso puede explicar el desfile "modesto" para recordar el éxito ante los Nazis.
Otros quieren ver una señal de las complicaciones de todo tipo que enfrenta Vladimir Putin. La guerra prevista para tener una victoria tras un avance fugaz y contundente, lleva ya casi 15 meses con la tenaz resistencia ucraniana.