Qué es el "Domo de Oro" que quiere Donald Trump y para qué necesita a Groenlandia
El presidente de los Estados Unidos proyecta invertir un 50% más de recursos para la defensa del país. En ese plan, incluye a Groenlandia, el territorio dinamarqués que Trump quiere para sí, antes que “se lo apoderen los rusos o los chinos".
El proyecto del "Domo dorado de Donald Trump". ¿Qué papel tiene reservado para Groenlandia? (Foto: A24.com)
La idea no es nueva ni para Donald Trump ni para sus colaboradores. El mundo se ha vuelto muy peligroso y si Estados Unidos quiere volver a ser grande (como pregona), necesita defenderse de cualquier peligro o amenaza. Por eso planea construir un "Domo de Oro" como un escudo de defensa para su país. Inspirado, claro está, en el domo o "escudo de hierro" que tiene Israel y empleo muchas veces durante los dos años de la guerra con Hamas y en el enfrentamiento - breve y concertado - con Irán.
El proyecto demandará una inversión de 175.000 millones de dólares y debería estar listo dentro de tres años, justo para el final del período de gobierno del magnate republicano. Pero desde su anuncio al día de hoy, surgió un nuevo elemento que no estaba originalmente.
¿Para qué quiere Donald Trump pasar a dominar el enorme territorio de Groenlandia? Ese enorme bloque de hielo que cubre la gran isla que se encuentra en el círculo ártico entre Europa y América.
Es un territorio "autónomo" pero que pertenece a Dinamarca. Los daneses no están dispuestos a venderlo y acaban de proclamar que responderán militarmente a un eventual amague de la Casa Blanca por ocuparla.
Embed
El "Domo Dorado" tiene dos enemigos inmediatos en la mira: Rusia y China, más allá del terrorismo internacional. Y de nuevo, aparece Groenlandia en la disputa.
"Si no hacemos nada, Europa no lo cuida como debe y no podemos permitir que China o Rusia se lo apoderen", repite Donald Trump. Mientras "administra el petróleo de Venezuela", el domo de oro tiene su joya pretendida: Groenlandia.
El "Domo de Oro" sin Groenlandia no sirve
El llamado “Domo Dorado” es el ambicioso proyecto de defensa estratégica que Donald Trump volvió a poner en agenda en su nueva etapa política, con el objetivo de crear un escudo integral antimisiles para Estados Unidos. Inspirado en el sistema israelí Iron Dome, pero a una escala mucho mayor, el plan apunta a combinar defensas terrestres, satelitales y sistemas de interceptación en el espacio para proteger al país de misiles balísticos, hipersónicos y amenazas nucleares emergentes.
Rusia y China presumen de tener esa clase de modernos arsenales, la única manera de llegar hasta territorio norteamericano y, en principio, sortear los actuales sistemas de detección y defensa. Por eso, desde la Casa Blanca anunció que pretende elevar en un 50% el gasto en defensa nacional.
Según el planteo del entorno de Trump, el "Domo Dorado" busca cubrir no sólo ataques de corto alcance, sino también misiles intercontinentales lanzados desde Asia, Rusia o Medio Oriente, incorporando radares de alerta temprana, sensores orbitales y capacidades de respuesta casi inmediata. El proyecto se inscribe en una lógica de disuasión total y retoma, con tecnología del siglo XXI, la versión de la “Guerra de las Galaxias” impulsada por Ronald Reagan durante la Guerra Fría.
Y en este esquema, ese escudo de oro tiene una joya especial, que no estaba en los planes de nadie: Groenlandia. Comenzó el caso como una excentricidad del candidato que seguía hablando de que le habían robado la elección que ganó Biden y que, de no ser por la pandemia, habría sido el gobierno (el primero) de mayor éxito económico en la historia de los Estados Unidos.
Pero instalado otra vez en la Casa Blanca, no solo no se olvidó, sino que lo repitió muchas veces y fue escalando en su pretensión. Primero ofreció comprárselo a Dinamarca. Como hizo Andrew Johnson en 1867 con Alaska. Aunque Trump olvida un detalle. Las malas finanzas del zar Alejandro II lo llevaron a ofrecer Alaska a Estados Unidos.
En cambio, Groenlandia es un territorio que pertenece a Dinamarca. Integra la Unión Europea y la Alianza del Atlántico Norte (con Estados Unidos). Los daneses aparecen, año tras año, en el podio de los mejores países del mundo para vivir: En 2025, escoltaron a Finlandia. Estados Unidos, apenas llegó al puesto 24. Es decir, Dinamarca no tiene la menor intención de ceder a Groenlandia y los pobladores de la enorme isla, tampoco quieren ser parte de Estados Unidos. Así se lo acaba de decir el primer ministro de ese territorio. Quieren seguir asociados a Dinamarca.
Por eso, Trump, como en cualquier lugar en donde tiene problemas para imponer su voluntad, amenaza con una opción militar. Pero, ¿por qué esa idea fija con Groenlandia?
el domo de Trump y Groenlandia
Un tapón y base de contención contra China y Rusia
Así lo ve Trump o así se lo han hecho ver desde el Pentágono (sede del poder militar de los Estados Unidos). Groenlandia sería como un enorme "faro" ante Rusia y China. Con una ubicación estratégica en el Ártico, con radares de alerta temprana y la posibilidad del seguimiento de satélites y misiles. Podrían montarse bases de defensa con sistemas antimisiles —convencionales y nucleares - que supongan la línea de avanzada en la defensa de los Estados Unidos. Washington ya opera la base espacial de Pituffik (ex Thule), fundamental para el seguimiento de misiles, satélites y objetos espaciales. El "Domo de oro" debería estar operativo para 2030.
Un dato paradójico: Trump no cree en el cambio climático. Pero Groenlandia sería clave para la navegación si, tarde o temprano, los mares del ártico se vuelven navegables durante todo el año.
Más vale "nuestro" que de China o Rusia
La insistencia de Trump en el control o la influencia directa sobre Groenlandia -que ya había generado tensiones diplomáticas en el pasado- se explica, en este contexto, menos como una excentricidad y más como parte de una estrategia militar y geopolítica de largo plazo. Trump teme que Rusia o China, algún día hagan ese mismo análisis: Dinamarca, por sí solo, no podría mantener a raya a chinos o rusos.
rusia y China en Groenlandia
Los motivos por los que Trump no quiere que China o Rusia, algún día, ocupen Groenlandia. (foto: A24.com)
Trump teme que tarde o temprano, por el Ártico se establezca una ruta permanente para navíos de guerra de ambas potencias enemigas. Lo mismo, quedarse con recursos de gas o petróleo de Groenlandia. También, el acceso a minerales raros. Ofertas de infraestructura más que tentadoras para Dinamarca y desde allí, seguir avanzando hacia Europa y Canadá.
Pero hasta ahora, lo único que hay, es el "Domo de oro" de Donald Trump. Y su desesperación por hacerse con Groenlandia. A Vladimir Putin y a Xi Jinping no se les escuchó planteos semejantes. Pero todo puede ser. Al menos desde la visión de la Casa Blanca.