De acuerdo con los primeros testimonios, el ala delta realizó un giro a baja altura y posteriormente una maniobra de deslizamiento conocida como gliss. Segundos después, la aeronave chocó contra una estructura de hormigón en el sector de aterrizaje de la playa de São Conrado.
El despegue de un vuelo en ala delta desde Pedra Bonita en la ciudad de Río de Janeiro, Brasil.
Los equipos de emergencia acudieron rápidamente al lugar y asistieron a los dos ocupantes, quienes fueron trasladados al Hospital Municipal Miguel Couto, en el barrio de Gávea. Pese a los esfuerzos médicos, ambos fallecieron como consecuencia de las graves heridas sufridas durante el impacto.
Qué se sabe del instructor y cuáles son las hipótesis del accidente
La investigación quedó en manos de la Policía Civil de Río de Janeiro, que busca determinar qué ocurrió durante los últimos segundos del vuelo. Uno de los testimonios centrales fue el de Bruno Menescal, presidente del Clube São Conrado de Voo Livre (CSCVL), la institución que administra la actividad en Pedra Bonita.
Menescal explicó que Rodrigues dos Santos tenía aproximadamente diez años de experiencia como piloto, aunque había obtenido su habilitación como instructor apenas un año antes. También señaló que las condiciones meteorológicas eran favorables al momento del despegue, por lo que no descartó que el accidente pudiera estar relacionado con un problema de salud repentino del instructor.
Por el momento, esa posibilidad constituye solamente una hipótesis y no fue confirmada por las autoridades. Los investigadores analizarán las imágenes de las cámaras de seguridad recuperadas en la zona para reconstruir las maniobras previas al impacto.
Además, el equipo utilizado quedó bajo peritaje para determinar si existió alguna falla técnica. Como medida preventiva, los vuelos libres desde Pedra Bonita fueron suspendidos temporalmente mientras avanzan las actuaciones.
La advertencia de las autoridades brasileñas sobre los vuelos en ala delta
Según la Agencia Nacional de Aviación Civil de Brasil (ANAC), el vuelo libre está considerado una actividad deportiva de alto riesgo, cuya gestión de seguridad recae principalmente sobre sus practicantes y las entidades organizadoras. El organismo explicó que, si bien regula determinados aspectos de la actividad, no realiza una fiscalización técnica cotidiana de los equipos ni certifica directamente la aptitud de los pilotos.
En una comunicación oficial enviada al Ministerio Público Federal en mayo de 2026, la agencia había advertido que ni los pilotos ni las aeronaves de vuelo libre cuentan con certificados de capacidad técnica reconocidos por la ANAC. Esto no significa que la actividad carezca de requisitos de seguridad.
Adrian Guillermo Arismendi realizaba su primer vuelo en ala delta junto al instructor brasileño Luiz Eduardo Rodrigues dos Santos. (Foto: Gentileza Sputnik Brasil).
Para despegar desde São Conrado, los pilotos deben cumplir las condiciones establecidas por el club y las entidades deportivas correspondientes, entre ellas el uso obligatorio de casco y paracaídas de reserva. En los vuelos con pasajeros también se contemplan habilitaciones deportivas, controles de equipamiento y procedimientos de inspección.
Sin embargo, las verificaciones realizadas por los clubes no equivalen a una certificación técnica emitida por la autoridad aeronáutica brasileña.
Los antecedentes que preocupan en Río de Janeiro
La muerte de Arismendi y Rodrigues dos Santos elevó a seis el número de víctimas fatales por accidentes de vuelo libre en São Conrado durante los últimos 12 meses. Uno de los episodios más graves ocurrió en febrero, cuando el instructor Rodolfo Pascoal Ladeira y la turista estadounidense Jenny Colón Rodríguez murieron después de caer al mar durante un vuelo similar.
En agosto, el coronel retirado Álvaro Roberto Cruz Ferreira Lima, de 63 años, falleció ahogado tras aterrizar en el agua con su parapente. En aquella oportunidad, el club denunció que una línea de cometa recubierta con material cortante, conocida como hilo chileno, había invadido el espacio de vuelo y provocado una situación peligrosa.
Otro antecedente se registró en noviembre de 2025, cuando el bicampeón de ala delta Philip Eric Haegler murió tras perder el control de su parapente, impactar contra la azotea de un edificio y caer desde una altura aproximada de 250 metros.
La investigación determinó que había sido alcanzado por un ala delta conducida por otro instructor, quien reconoció haberse distraído mientras ajustaba un elemento del equipo de su pasajero. El piloto fue imputado por homicidio culposo.