POLÉMICA PELEA

"¡Silencio, cerdita!", el insulto de Donald Trump a una periodista en el avión presidencial

El presidente Donald Trump volvió a maltratar a la prensa de su país. Y como suele hacer, su blanco fue un mujer. Se molestó por una pregunta sobre el caso Epstein y la mandó callar con un duro insulto.

Roberto Adrián Maidana
por Roberto Adrián Maidana |
Donald Trump apunta con su índice e insulta a una periodista en el avión presidencial. (Foto: Gentileza The Atlantic)

Donald Trump apunta con su índice e insulta a una periodista en el avión presidencial. (Foto: Gentileza The Atlantic)

"Silencio cerdita", así de desagradable fue el insulto de Donald Trump como respuesta a una periodista de la cadena Bloomberg. Le había preguntado por el caso Epstein y recibió ese exabrupto a bordo del avión presidencial. Pero no fue lo único, cuando escuchó la pregunta, Trump giró rápidamente hacia ella, le lanzó el insulto y le apuntó enfáticamente con su dedo índice.

Esa acción, típica y grosera del mandatario norteamericano, estuvo acompañada de otra frase nada feliz: "Son cosas que pasan", respondió cuando defendió al príncipe saudí por el asesinato de un periodista norteamericano en la embajada de Arabia Saudí.

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El mandatario atacó verbalmente a Catherine Lucey, una periodista de la cadena especializada en economía, Bloomberg. Lucey tiene otra característica especial en ese caso. No fue una "oportunista". Habitualmente, cubre temas de la Casa Blanca y viaja con el presidente o sus secretarios de estado. A punto tal, que en su cuenta de X, tiene una foto del Air Force One en su perfil personal.

el perfil de la periodista de Bloomberg
La periodista insultada por Trump es corresponsal acreditada en la Casa Blanca. (Foto: Cuenta de X de la periodista de Bloomberg)

La periodista insultada por Trump es corresponsal acreditada en la Casa Blanca. (Foto: Cuenta de X de la periodista de Bloomberg)

Es decir, la conoce perfectamente, pero no soportó que le pregunten sobre el caso, que desde su pasado, regresó de manera muy incómoda para el presidente de los Estados Unidos.

Donald Trump: "Quiet Piggy"

El mandatario escuchó la pregunta sobre el escándalo vinculado con Jeffrey Epstein y su actitud cambió. Delante de su staff y de otros periodistas, puso cara seria y le gritó mientras la señalaba con su dedo índice: "Quiet Piggy". O "cuidado cerdita", por el popular personaje de los Muppets.

En medio de una ola de críticas, por la desclasificación o no de los "archivos Epstein", con su exabrupto, Trump demostró que el tema lo incomoda y mucho, más allá de mostrarse a favor de que se conozca lo que está clasificado por el momento.

El incidente fue captado en video y se viralizó días después, provocando un fuerte rechazo entre colegas, organizaciones de prensa y defensores de la libertad de expresión.

No es cualquier periodista

La reportera agredida es Catherine Lucey es corresponsal de Bloomberg en la Casa Blanca. Tiene una larga trayectoria en el llamado “fuentes profundas” (“deeply sourced reporting”) y ha realizado entrevistas exclusivas con figuras destacadas de la política. Por eso, desde el mes de marzo, Bloomberg la destacó como corresponsal en la Casa Blanca.

Su estilo se relaciona con un periodismo duro y directo: no solo hace preguntas superficiales, sino que busca fechas, procedimientos, decisiones concretas sobre los que pregunta segura a los entrevistados. Aunque tenga enfrente al presidente de Estados Unidos. Tiene una trayectoria larga y variada, lo que le da una sólida credibilidad para hacer preguntas delicadas, como la que provocó la reacción de Trump.

trump y las mujeres
Trump, con problemas con mujeres del periodismo reconocidas en los Estados Unidos. (Foto: A24.com)

Trump, con problemas con mujeres del periodismo reconocidas en los Estados Unidos. (Foto: A24.com)

Según las crónicas, ella estaba preguntándole a Trump por la publicación de los documentos vinculados al escándalo de Jeffrey Epstein, en particular por correos en los que Epstein habría afirmado que Trump “sabía de las chicas”. Ante el insistente cuestionamiento de Lucey -“si no hay nada incriminatorio en los archivos, ¿por qué no liberarlos?”- Trump la señaló con el dedo y le respondió con violencia verbal: “Quiet. Quiet, piggy” (“Cállate. Cállate, cerdita”).

El insulto no pasó desapercibido. Figuras del periodismo y la política salieron a repudiarlo inmediatamente. El presentador de CNN, Jake Tapper, calificó la actitud del exmandatario como “repugnante y completamente inaceptable”. Por su parte, la ex presentadora de Fox News, Gretchen Carlson, también expresó su indignación, tildando el comentario de degradante.

Bloomberg, por su parte, salió en defensa de su corresponsal. En un comunicado, la agencia periodística afirmó que sus periodistas en la Casa Blanca cumplen “un servicio público esencial, formulando preguntas sin temor ni favoritismos” y defendió la labor de Lucey como parte fundamental del periodismo independiente.

No es la primera vez que utiliza el término “piggy” para referirse a mujeres con las que discute. Organizaciones como la International Women's Media Foundation han advertido que este tipo de lenguaje no solo es denigrante, sino que puede normalizar una forma de agresión verbal hacia figuras femeninas en el periodismo.

Además, el contexto del insulto -preguntas sobre los documentos de Epstein- le da un peso adicional: no se trató de una discusión personal cualquiera, sino de una interpelación política con implicancias serias para el exmandatario. Justamente por eso, muchos observadores interpretan que el insulto fue una táctica para silenciar una pregunta incómoda y evitar que se profundice sobre el contenido de los correos que podrían involucrarlo más directamente.

También se ha señalado la ironía y crudeza del insulto: “cerdita” es una palabra que no solo degrada, sino que alude a la idea de obesidad (“gorda como una cerda”), lo que añade una carga misógina al comentario.

Para Lucey, aunque el insulto podría haber sido un intento de intimidación, su figura profesional no está en duda: es una periodista acreditada en la Casa Blanca, con experiencia en cobertura política de alto nivel. Lo sucedido no solo retrata la creciente tensión entre Trump y la prensa, sino también la persistencia de un patrón de lenguaje agresivo y misógino. El “Quiet, piggy” resuena como una frase que no debería ser parte del vocabulario público de un líder, más aún cuando se dirige a una mujer que le exige respuestas en el ejercicio de su trabajo.