La cumbre tiene otro cambio de agenda curioso. Xi jinping y Donald Trump harán una declaración conjunta antes de la reunión privada que mantendrán. No hay por agenda, hasta el momento, un encuentro posterior con la prensa.
Un encuentro cumbre al margen de las Naciones Unidas
Ese solo dato marca como se ha desplazado el eje de la política mundial. Ambos países son miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU. Tienen derecho a veto en cualquier cuestión. Pero su situación de superpotencias en disputa los lleva a buscar otro ámbito para las discusiones.
Xi Jinping está nuevamente en la Casa Blanca luego de 10 años. En ese momento, el presidente era Barack Obama. Con Trump hablan con cierta frecuencia por teléfono o video conferencia y se han visto personalmente en lugares como en Mar-a-Lago, en el G20 en Buenos Aires o los dos viajes de Trump a China ( en 2017 y 2026).
Esto destaca aún más su encuentro cara a cara en la Casa Blanca. Y son varios los temas que los separan, aunque ambos insisten en que mantienen una cordial relación personal.
Los temas de la agenda bilateral
Uno de los principales resultados económicos ya acordados es la extensión de la tregua comercial que ambos países negociaron en octubre de 2025. El secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, fue clave en esto y confirmó que Washington y Beijing acordaron prolongarla hasta el 10 de enero. El acuerdo original permitió reducir parte de los aranceles estadounidenses a cambio de compromisos chinos vinculados con la compra de productos agrícolas, el control de sustancias utilizadas para fabricar fentanilo y la flexibilización de las restricciones a las exportaciones de tierras raras.
Otro punto clave son las tierras raras, minerales fundamentales para fabricar productos tecnológicos, automóviles, electrodomésticos y equipamiento militar. China controla una parte muy importante de la producción y procesamiento mundial y utilizó las restricciones a sus exportaciones como herramienta de negociación frente a Washington. Es que en este campo, Beijing está adelante de EE.UU. y empresas y funcionarios estadounidenses consideran que por eso, Beijing está demorando la autorización de algunas exportaciones, aunque ambos gobiernos tienen interés en evitar una interrupción del suministro.
La batalla por la "Superinteligencia"
Para Trump, en ese terreno se libra la verdadera lucha por ser la primera potencia mundial. Estados Unidos y China compiten por el liderazgo mundial en esta tecnología, pero también enfrentan riesgos comunes relacionados con la seguridad de los modelos de IA. Bessent (hombre clave para Trump) propuso establecer un mecanismo mediante el cual ambos gobiernos puedan notificarse sobre incidentes vinculados con inteligencia artificial que representen amenazas para la seguridad nacional. Por ahora, Beijing no confirmó públicamente que vaya a participar de ese sistema.
Trump dijo que su país está por delante de China. uno de los elementos más importantes es el acceso a los "superchips" que se fabrican de manera principal en Taiwán (aliado de EE.UU.) y en Corea del Sur. Esa limitación, demora el desarrollo de China en una de las prioridades para el gobierno de Xi Jinping.
La cumbre, por lo tanto, no apunta solamente a cerrar un gran acuerdo comercial. El objetivo inmediato es mantener estable una relación económica que sigue marcada por una fuerte competencia. Trump busca preservar herramientas de presión sobre Beijing mientras intenta obtener resultados concretos para la economía estadounidense. Xi, por su parte, busca evitar una nueva escalada comercial y obtener mayor previsibilidad para China.
La reunión también tendrá una dimensión geopolítica, con Taiwán, Irán y la competencia tecnológica como asuntos vinculados a la relación bilateral.
Este año, Trump y Xi Jinping ya se encontraron personalmente en Beijing. (Foto: Gentileza ABC7)
Una negociación que camina con diferentes velocidades
Trump volvió al poder con la consigna de volver a hacer grande a Estados Unidos. Pero no puede ser reelecto, por lo que le quedan poco más de dos años en el Salón Oval. A Xi Jinping en cambio, el tiempo le pasa con más calma. O puede "manejarlo". Está en el poder desde 2012 y modificó la Consititución que le permitió un inédito tercer período consecutivo. Por lo tanto, seguirá al mando hasta el año 2027. Y pese a que son dos años menos que los que le quedan a Trump, con Xi jinping nunca se sabe. Hizo una enorme purga en el ejército y controla con mano férrea al PC Chino, el único partido que existe en el país. Podría volver a forzar los mecanismos legales y quedarse otro período en el poder, hasta 2032.
Mientras tanto, en Washington, se vuelven a ver las dos personas con más poder en el planeta.