Los candidatos a la Presidencia de Chile, Gabriel Boric y José Antonio Kast, esperan la segunda vuelta de este domingo sin novedades discursivas y con un acento coincidente en la defensa de los derechos de las mujeres.
Los candidatos a la Presidencia de Chile, Gabriel Boric y José Antonio Kast, esperan la segunda vuelta de este domingo sin novedades discursivas y con un acento coincidente en la defensa de los derechos de las mujeres.
Según Télam, en las calles los chilenos parecen más preocupados en las compras navideñas que en las elecciones.
Mientras tanto, surge un panorama con enorme contraste por la crispación que muestran las redes sociales, como Twitter donde este sábado los hashtag #Boric y #Ansiedad dominan el espacio. Los debates que se dan sostienen la tensión y polarización que marcaron las últimas semanas.
Algunas portadas matinales de los principales periódicos mostraron información lateral sobre la jornada de votación, sus eventuales efectos sobre los mercados, etcétera. Otras, se las arreglan para incluir declaraciones de los candidatos, siempre en estricto cumplimiento de la veda vigente.
Boric y Kast cerraron sus campañas este jueves por la noche con actos en sendos parques en otras tantas zonas de Santiago, y pronunciaron sus últimos mensajes proselitistas con pocos minutos de diferencia, según la radio local Cooperativa.
La primera vuelta electoral dejó esos dos rasgos como los más distintivos. El pase al balotaje de Kast y Boric era esperado. Pero sorprendió el bajo nivel de votos que logró cada uno de los dos candidatos. Juntos, llegan apenas al 53% del electorado.
También consagró lo que se viene manifestando desde el estallido social de octubre de 2019: La sociedad chilena está muy dividida porque el crecimiento de la macroeconomía se dio a expensas de mantener una gran desigualdad.
Es por eso que el ganador de la primera vuelta sorprendió con una breve pero contundente campaña. Creó una formación electoral y le llamó Partido Republicano, clara referencia a los sectores conservadores norteamericanos con Donald Trump como modelo. Además, anticipó que en caso de llegar a la presidencia recuperará lo que él entiende como los "valores tradicionales" del país. Esto lo asocia a una suerte de peligrosa nostalgia por el Chile en tiempos del general Pinochet.