Los Estados Mayores de los países aliados ya elaboraron planes de despliegue que se activarían en cuanto haya un alto el fuego o un acuerdo de paz, aunque sin informar previamente a Rusia sobre los efectivos ni su ubicación.
Críticas a Moscú
Macron denunció lo que calificó de “falsas pretensiones” del Kremlin, que rechaza la participación europea en el rol de garantes. “Es Rusia la que está optando por intensificar esta guerra”, afirmó, y volvió a señalar la “permanente deseo de guerra” de Moscú.
En la misma línea se expresó el nuevo secretario general de la OTAN, Mark Rutte, quien lanzó una declaración tajante durante una conferencia en Praga: “No le corresponde a Rusia decidir si Occidente puede o no enviar tropas a Ucrania”.
Mientras tanto, Zelenski mantendrá en París una reunión con Steve Witkoff, emisario de Trump, para profundizar la coordinación política y militar con Washington.
La cumbre del Elíseo
La reunión de la coalición —integrada por 35 países, incluidos Australia y Nueva Zelanda— concluyó con una llamada colectiva al presidente estadounidense. En esa comunicación se discutió la necesidad de endurecer sanciones contra Rusia y el compromiso de cada nación con las futuras garantías de seguridad.
Los aliados de Ucrania coincidieron en "la necesidad de continuar la asistencia intensiva a Kiev para su defensa" y en que una paz duradera requiere "sólidas garantías de seguridad", declaró el jueves el primer ministro checo, Petr Fiala, tras las conversaciones mantenidas entre los líderes ese mismo día.
La propuesta alemana
Alemania aprovechó la cita para presentar un plan orientado a reforzar tanto la defensa aérea de Ucrania como su capacidad ofensiva. Según fuentes del gobierno en Berlín, esas garantías de seguridad quedarían condicionadas a tres factores: la participación de Estados Unidos, la inclusión de Rusia en eventuales negociaciones y la aprobación parlamentaria en el Bundestag.
De acuerdo con la revista Der Spiegel, Berlín planea impulsar un incremento anual del 20% en el número y la eficacia de los sistemas de defensa antiaérea. También busca apoyar la producción local en Ucrania de misiles de largo alcance con financiación y tecnología alemana.
Los motivos del encuentro
Menos de tres semanas después de la cumbre en Alaska entre Trump y Vladimir Putin y de la reunión de Washington entre el líder republicano y Zelenski, París volvió a ser escenario central. Macron y el primer ministro británico, Keir Starmer, encabezaron la cumbre, aunque este último participó de manera remota desde Londres.
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Fuentes del Elíseo explicaron que la fecha límite fijada por Trump a Putin para sentarse con Zelenski ya había expirado sin resultados, al mismo tiempo que las ofensivas rusas se intensificaban. Además, tras meses de planificación, el cuartel general de la futura fuerza de “reaseguro” quedó instalado en la capital francesa.
Operación con reservas
Los diplomáticos franceses se negaron a precisar el número de tropas o el equipamiento que se enviará, alegando que esa información dependerá de la evolución de los planes militares y de los procedimientos internos de cada país miembro. Lo que sí confirmaron es que la operación será terrestre, aérea y marítima, y que deberá tener un volumen suficiente como para generar un efecto disuasorio en el Kremlin.
A la vez, París insiste en que el fortalecimiento del ejército ucraniano es la garantía fundamental. Con casi un millón de hombres desplegados y el respaldo de armamento occidental, Ucrania ya se considera el mayor ejército europeo. Por eso, Francia y Alemania se comprometieron a ampliar los envíos de sistemas de defensa antiaérea, aunque descartaron por completo la creación de un “escudo aéreo europeo” sobre Ucrania que implique riesgo de choque directo con Rusia.
El eventual despliegue de la coalición no se activaría antes de un cese de hostilidades. Sin embargo, diplomáticos europeos admiten que esa condición parece lejana debido a la renuencia de Putin a detener sus avances.
El rol de Trump
En este escenario, los gobiernos europeos esperan que Trump aumente la presión sobre el Kremlin —especialmente tras su reciente visita a Pekín junto al líder norcoreano Kim Jong Un, que el mandatario estadounidense consideró “decepcionante”— y que clarifique el tipo de apoyo que ofrecerá a la coalición.
Aunque Trump reiteró que no enviará tropas, sí podría aportar inteligencia, logística y comunicaciones. Estados Unidos participó con representantes en la cumbre, pero será el presidente republicano quien defina el alcance final del respaldo.
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Durante la conversación con los líderes europeos, Trump también criticó que países como Hungría y Eslovaquia sigan comprando petróleo ruso, algo que, dijo, financia directamente la guerra. Según datos mencionados, Moscú recibió unos 1.100 millones de euros en un año de la Unión Europea por la venta de combustibles.
El mandatario estadounidense llamó además a ejercer mayor presión sobre China, a la que acusó de sostener económicamente a Rusia. Macron confirmó esas críticas y aseguró que la advertencia era “oportuna”, ya que algunos socios europeos habían recurrido a su cercanía con Washington para justificar su dependencia energética del crudo ruso.