Y, sin embargo, lograron sobrevivir.
Una pared de agua que avanzó en cuestión de segundos
La tragedia se produjo el miércoles en el Himalaya, en la zona fronteriza entre Nepal y el Tíbet. El colapso de un glaciar provocó una enorme avalancha de agua, hielo, rocas y barro que se desplazó por los ríos de la región y destruyó viviendas, caminos, puentes e infraestructura.
El fenómeno fue inicialmente confundido con un terremoto. Sin embargo, posteriormente se determinó que la energía sísmica registrada había sido provocada por el propio colapso de hielo y roca.
A correr por sus vidas. Trabajadores hidroeléctricos en el momento en que comienza la avalancha en Nepal. (foto: A24.com)
La fuerza del agua fue tal que en algunos sectores los niveles de los ríos aumentaron varios metros en cuestión de minutos. Las imágenes de la zona muestran caminos completamente destruidos y localidades enteras cubiertas por barro y escombros. En ese escenario quedaron los trabajadores viales.
El video permite dimensionar el peligro al que estuvieron expuestos. La corriente avanzaba prácticamente sin obstáculos mientras los hombres intentaban ponerse a salvo. Una decisión equivocada o apenas unos segundos de demora podían haber terminado en tragedia.
Los trabajadores pudieron subir a resguardo del paso de la avalancha en Nepal. (Foto: A24.com)
Sobrevivieron cuando todo alrededor era destruido
El caso de estos trabajadores se convirtió en una de las tantas historias de supervivencia que comenzaron a conocerse después del desastre. Se ve como los que están más bajo en el nivel de la montaña notan que se viene una avalancha como nunca antes conocieron y comienzan a correr. Al mismo tiempo, alertan a sus compañeros. Se alcanza a comprender que uno de ellos, en inglés exclama varias veces: "Oh, Dios mío!".
Por suerte para ellos, pudieron comenzar a subir a toda velocidad por un camino no muy escarpado de la ladera de una montaña. Como el lecho natural del río pasaba más abajo, eso les dio una oportunidad. Tal vez la única.
Mientras subían a toda prisa se ve a sus espaldas el agua y las piedras y elementos de la montaña como avanzan descontroladamente. Pero no en dirección a ellos, que alcanzaron a pasar el punto crítico. La feroz avalancha continuó descendiendo y ellos lograron salvarse.
Eso también queda claro al ver las imágenes. La corrida es desesperada en todo momento. Hasta que entienden que han logrado quedar a salvo. Entonces, su ritmo del paso cambia, se aletarga. Se sienten vivos por milagro. Así pasan unos segundos. Hasta que uno de ellos toma la cámara y deja de grabar. La odisea en Nepal había terminado con todos sanos y salvos.
La magnitud de la catástrofe explica por qué. Las inundaciones arrasaron comunidades enteras y destruyeron cerca de 40 kilómetros de caminos, además de decenas de puentes y centrales hidroeléctricas.
Mientras los equipos de rescate continúan buscando personas desaparecidas, las autoridades informaron que el número de víctimas ya superó los 1.000 muertos y que más de 5.000 personas permanecen desaparecidas entre Nepal y el Tíbet.
Por eso, las imágenes de los trabajadores que lograron escapar adquieren todavía mayor dramatismo. En medio de una catástrofe que se llevó por delante viviendas, rutas y puentes, ellos tuvieron algo que muchos otros no pudieron tener: unos segundos de ventaja para escapar.
La naturaleza mostró en Nepal toda su fuerza. Y esos trabajadores quedaron, literalmente, frente a ella.
Por muy poco, lograron contar la historia.
Mientras tanto, ya se desarrollan los entierros de las personas rescatadas. Pero el daño de la infraestructura es tal en esa zona de Nepal que algunos se realizan de manera provisoria. Estos entierros temporales de cientos de víctimas de la catastrófica inundación provocaron la protestas de sectores hindúes por no respetar los ritos funerarios.